16/07/2007
JEEP COMMANDER 3.0 V6 CRD: CLASE BUSINESS CON CARÁCTER
El Jeep Commander es la opción más aventurera dentro de los siete plazas. Su robusto aspecto y sus buenas aptitudes todoterreno no deben engañarnos, es mucho más asfáltico y burgués de lo que parece.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Todo queda en la imagen
A bordo del Jeep Commander encontrarás más lujo y confort de lo que a priori pueda parecer, incluso en la unidad probada que pertenece a la serie limitada Baqueira que 'racanea' un poco con el equipamiento para reducir el precio final.
Vale, esta versión no lleva climatizador, se tiene que conformar con un aire acondicionado 'de los de antes', pero tiene asientos delanteros con regulación eléctrica, ordenador de viaje y control de crucero entre otras cosas.
El diseño interior sigue con la tónica marcada por su carrocería, las líneas son cuadradas y con tornillería a la vista para recordarnos en todo momento que estamos a los mandos de un poderoso todoterreno. Pero no creas que por eso se ha dejado de lado la calidad, aspecto y acabados de los materiales, el Commander da la talla aunque no presente madera, cuero, aluminio o carbono por ningún lado. Los plásticos empleados han sido estudiados para conseguir una gran duración en un uso intensivo.
La postura de conducción tiene pocos puntos mejorables, hay gran altura libre al techo, el parabrisas es bastante alto, el volante se regula en altura y profundidad y tiene un amplio diámetro sin llegar a ser excesivo. Por cierto, los pedales se regulan longitudinalmente mediante un mando eléctrico situado en la parte baja de la consola central, así el Commander es apto para los más altos y, a la vez, para los más bajos.
El espacio disponible en el interior del Commander no es mucho para las dimensiones exteriores que presenta, desaprovecha espacio milímetro a milímetro y no le cunde mucho. Las plazas delanteras son las que mejor paradas salen y lo único reprochable sería que el salpicadero tumbase más hacia el parabrisas para dar mayor desahogo, pero perdería carácter, claro.
La segunda fila de asientos ofrece dos buenas plazas y una central mucho más válida que la mayoría. Por anchura todo bien, por altura perfecto... el problema viene con el espacio para las rodillas que no es muy grande (aunque sí suficiente) y, sobre todo, que el suelo está muy alto y obliga a flexionar bastante las piernas.
Lo de la tercera fila ya es de película, está porque lo marca el guión y la moda lo exige pero no porque sea muy práctica. Cuando está plegada hace que el suelo del maletero quede muy alto y le resta una gran capacidad. Y cuando la desplegamos el maletero se reduce a la nada, la visibilidad trasera casi desaparece y sí, podemos llevar dos ocupantes más, pero poco tiempo. Para acceder a esta tercera fila hay que replegar por completo uno de los asientos de la segunda fila, hay que subir literalmente al coche (el suelo está muy alto) y colarse por el hueco que queda libre. Una vez conseguido esto nos acoplamos en nuestro asiento, aquí la altura ya no es tan buena porque las banquetas estás muy elevadas, lo bueno es que puedes ver bien la carretera. Pero cuando se vuelve a colocar en su sitio el asiento que habíamos plegado para pasar¿ empieza la pelea. Primero busca sitio para meter las rodillas y luego a ver si eres capaz de flexionar las pierna lo suficiente porque el suelo queda a escasos quince centímetros del 'culete'. Conclusión, yo no le llamaría siete plazas, mejor 5+2 y pondría dos asientos auxiliares que resten menos espacio al maletero.