03/07/2007

CITROËN GRAND C4 PICASSO 2.0 HDi CMP: GRANDE GRANDE

El nuevo C4 Picasso en su versión siete plazas es mucho más que el anterior modelo. Es más grande, espacioso, dinámico, potente y maduro.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.



    COMPORTAMIENTO

    ¿La familia? Bien, gracias
    La vida a bordo del Citroën Grand C4 Picasso es cómoda y agradable. El tarado de las suspensiones prima el confort, el espacio interior es amplio y dispone de muchos huecos para dejar objetos, tanto como para el conductor como para los pasajeros. Incluso dispone cajón refrigerado en la parte baja de la consola central y de un pequeño retrovisor panorámico para poder tener controlados a los ocupantes en todo momento y que los peques no creen 'tensiones' innecesarias en el conductor. En ciudad, salvando las complicaciones propias de sus dimensiones, se mueve bien. La amplia superficie acristalada y los generosos retrovisores exteriores consiguen una correcta visibilidad en todas direcciones. Para las maniobras los mejores aliados son los sensores de aparcamiento, aunque no vendría mal que el volumen de la señal acústica fuese más moderado. Cuando salimos a carretera comprobamos que este Picasso es todo un tragamillas puedes cargarle a tope sin que se hunda de atrás y su brillante propulsor es capaz de mantener ritmos elevados sin sonrojarse. Pero tanta comodidad tiene su lado oscuro, como la famosa 'Fuerza'. La carrocería balancea y cabecea notablemente, incluso en rectas parece tener un 'meneito' lateral constante. No es nada grave porque el coche va por el sitio sin problemas y en los apoyos fuertes cumple como un campeón. Pero si te gustan los coches tirando a firmes, que te transmitan lo que pasa bajo las ruedas con cierta precisión, el Picasso no es de los tuyos. En las frenadas el morro se hunde sin descomponer la trazada y en las aceleraciones fuertes o salidas desde parado tiende a levantarse. El tacto y tarado de la dirección son agradables en circunstancias normales, pero si forzamos un poco el apoyo en curva pierde firmeza por los cambios de peso que producen los balanceos. En resumen, el Grand C4 Picasso es grande, cómodo, potente, práctico y moderno, pero no le pidas una conducción propia de un turismo, lo suyo es más el rollo 'furgonetero' y para no olvidarlo está su enorme parabrisas, uno de sus signos de identidad y de los principales motivos de elección. ¿No te lo crees? Súbete en uno y date una vuelta, a lo mejor no te gusta esa sensación de amplitud y libertad, pero la mayoría de los que se subieron en este Picasso que ves en las fotos se quedaron gratamente sorprendidos.

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