02/04/2007
VOLKSWAGEN PASSAT 2.0 TDi 140 Y 170 CV CON DSG: EQUILIBRIO
La última generación del Passat luce un diseño elegante y aporta un confort de marcha de alto nivel. Con las mecánicas de dos litros Diesel en sus variantes de 140 y 170 CV combinadas con el cambio automático DSG el placer de conducción está garantizado.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Amplitud para todos
El habitáculo del Volkswagen Passat ofrece grandes dosis de espacio para todos sus ocupantes. Bueno, el pasajero que vaya en la plaza central trasera tendrá menos altura libre y menos espacio para las piernas que el resto, claro. El salpicadero con formas muy planas dan mayor sensación de libertad, aunque los más altos la verán reducida porque el final del parabrisas queda bastante bajo y no necesitarán usar los parasoles.
El maletero tiene 485 litros de capacidad, a la vista parece más grande pero el suelo es alto y le resta litros. Por otra parte, la boca del maletero es muy pequeña porque la luneta trasera se prolonga mucho hacia atrás y para coger los paquetes situados al fondo hay que meter literalmente el torso dentro del maletero.
La ergonomía es uno de los puntos fuertes de la marca y con el Passat no podía ser menos. Los asientos poseen múltiples reglajes (algunos eléctricos) y con márgenes muy amplios. El volante se regula en altura y profundidad, también con grandes márgenes, lo que unido a un pedalier bien situado hace que las más diversas tallas encuentren su postura ideal en el Passat.
La posición de los mandos es similar al del resto de modelos de la marca, todos muy accesibles excepto el de las luces. El cuadro de instrumentos se compone de dos grandes esferas para velocímetro y cuentarrevoluciones, una pantalla rectangular multifunción y dos pequeñas esferas para el indicador de temperatura y el de combustible.
El equipamiento, como puedes imaginar, es de lo más completo pero le falta un pequeño detalle, los retrovisores exteriores no se abaten eléctricamente.