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16/03/2007

VOLKSWAGEN POLO GTi: ¿QUIERES JUGAR?

El Polo GTi es uno de esos coches que te hacen disfrutar de los desplazamientos. Totalmente útil para un uso diario y demoledor en los tramos de montaña, así es este Polo.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Comportamiento.



    MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO

    Reciclaje
    El propulsor elegido para dar vida al GTi es un viejo conocido de la casa. Se trata del 1.8 turboalimentado con 16 válvulas que han llevado multitud de modelos de Volkswagen, Audi y Seat en sus versiones de 150 y 180 CV. Todo un veterano al que todavía le queda mucha guerra que dar, al menos en este Polo.

    Desarrolla 150 CV a 5.800 rpm y un par máximo de 220 Nm a 2.000 rpm. La caja de cambios es manual de cinco velocidades, con un tacto perfecto para una conducción alegre. Es preciso y no da lugar a dudas al engranar las velocidades.

    El peso en vacío del Polo GTi es de sólo 1.021 Kg, fíjate lo que puede ser eso con 150 ¿jacos mosqueados¿. El alto cubicaje del propulsor unido al escaso peso hace que a bajas vueltas el Polo se mueva con soltura. A bajas vueltas, porque cuando el turbo empieza a forzar la entrada de aire a los cilindros la aguja del cuentarrevoluciones se pone a subir como si estuviese poseída. Hace el 0 a 100 en 9,1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 203 Km/h.

    Los consumos del GTi son bastante razonables si mantenemos una conducción lógica, vamos, que perfectamente puedes tener tu Polito para ir a diario a trabajar sin que te arruine. Las cifras homologadas son de 6,4 litros a los cien en carretera, 11,1 en ciudad y 8,1 en uso combinado.

    En circunstancias reales no es difícil mantenerlo por debajo de los 10 litros en uso combinado. Bueno, psicológicamente sí es difícil, hay que hacer verdaderos esfuerzos para no hundir el pie derecho cuando el 1.8 nos lo está pidiendo a roncos gritos. Si nos dejamos llevar la cosa cambia, claro. En ese tramo de curvas que tanto te gusta y conoces a la perfección das rienda suelta al turbo y no es difícil ver en el ordenador 15 litros a los cien. Luego, de vuelta a casa ya vamos tranquilitos y bajamos un poco la cifra para que el depósito nos dure un poco. Eso sí, que nos quiten lo bailao.

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