23/02/2007
FORD S-MAX Y GALAXY 2.0 TDCi: DOS CONCEPTOS DE MONOVOLUMEN
Ford nos propone sobre la misma base dos conceptos diferentes para disfrutar de las bondades de un monovolumen. El Galaxy ofrece una amplitud tremenda, mientras que el S-Max juega una baza más deportiva. ¿Cuál es tu tipo?
PRUEBA/ Iván Solera
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO
Vigoroso y poco gastón
El propulsor probado en ambos vehículos es el 2.0 TDCi, un cuatro en línea Diesel turboalimentado con common-rail que desarrolla 140 CV de potencia a 4.000 rpm y un par máximo de 320 Nm a 1.750 rpm. El S-Max se comercializa con otros motores y diferentes acabados, el Galaxy sólo con este propulsor y acabado Guia.
Las características principales de este motor son su encomiable voluntad para tirar con ganas del peso y volumen de estos gigantes y su escaso consumo. No es excesivamente ruidoso, pero un punto a mejorar son los bajos. Le cuesta un poco salir de parado y se hace necesario revolucionar el motor un poco más de lo deseable y tirar del embrague. Pero sólo eso, una vez pasadas las 1.200-1.300 rpm empieza a demostrar lo que vale.
El cambio es manual de seis velocidades, con un escalonamiento correcto y un tacto preciso y agradable. Bueno, no del todo porque el anillo de la marcha atrás es de plástico con baño cromado y tiene unas rebabas molestas que parecían un imán para mis dedos. Me parecía imposible dejar de tocarlas y enfadarme por ese mal detalle tan tonto, sobre todo teniendo en cuenta el buen nivel general de acabados que presentan ambos modelos.
El Galaxy pesa 1806 Kg en vacío, acelera de 0 a 100 en 10,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 193 Km/h. El S-Max es más bajito y en la báscula arroja 1.747 Kg, casi 60 menos que el Galaxy. Acelera de 0 a 100 en 10,2 segundos y llega a los 196 Km/h de máxima.
Los consumos son muy similares, las cifras homologadas del Galaxy son de 8,5 litros a los 100 en ciudad, 5,5 en carretera y 6,5 en uso mixto. Por su parte el S-Max rebaja un pelín las cifras gracias a su menos peso y, en mayor medida, por la menor superficie frontal. En ciudad rebaja la cifra del Galaxy en 0,4 litros a los cien, en carretera 0,1 litros menos y en uso combinado también 0,1 litros menos.
Como puedes ver el consumo no será lo que decante la balanza por uno o por otro en el momento de la compra. Se trata de cifras muy contenidas que tampoco ¿se disparan¿ en un uso real. Es fácil moverse en torno a los 8 litros a los cien en uso mixto sin esforzarse por ahorrar combustible, si lo haces puedes rebajar la cifra hasta cerca de los 7,5 litros. En carretera es donde mayor diferencia encontramos, principalmente porque las mediciones se hacen en vacío, a ritmo constante, baja velocidad y circunstancias ideales. Si llenamos nuestro S-Max o Galaxy de gente y equipaje y aprovechamos el magnífico potencial del propulsor, podemos llegar a pasar de los 9 litros a los cien, pero a ritmos que los radares no están dispuestos a dejarnos ir.