14/12/2006

TOYOTA COROLLA VERSO 2.2 D4D 177CV SPORT: CUESTIÓN DE MODAS

En motorización Diesel primero contaba con 116 CV, luego 136 y ahora 177 CV. El Corolla Verso no se queda atrás en la encarnizada batalla por la potencia, ¿es necesario este caballaje para un monovolumen?

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Comportamiento.



    MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO

    No es oro todo lo que reluce
    El propulsor de la versión más deportiva del Corolla Verso es un 'tetra' Diesel con cuatro válvulas por cilindro, inyección directa, common-rail, turbo de geometría variable e intercooler. Suena bien ¿eh? Tiene una capacidad de 2.231 cc, desarrolla una potencia máxima de 177 CV a 3.600 rpm y un par de 400 Nm entre 2.000 y 2.600 rpm. A pesar del carácter deportivo que se le ha querido dar a esta versión con los 'extras' estéticos, la denominación Sport y la magnífica cifra de potencia, en este motor prima el confort ante las prestaciones puras y duras. La entrega es suave y progresiva, pero le falta garra para la potencia que desarrolla. Busca la facilidad de conducción y el confort de marcha, las vibraciones son mínimas y la rumorosidad mecánica se ha cuidado al detalle. Parece un motor atmosférico de gasolina por la forma de entregar la potencia, la escasez de vibraciones y lo silencioso que es.

    El cambio es manual de seis velocidades con la palanca del cambio situada en el salpicadero. Resulta muy cómodo por cercanía con el volante y ahorro de espacio, pero el tacto es mejorable. Es poco preciso, los recorridos de la palanca son largos y la palanca al moverse parece algo suelta.

    Pero los caballos están ahí y son capaces de lanzar a 205 Km/h la casi tonelada y media de peso en vacío del Verso y alcanzar los cien por hora desde parado en tan sólo 9 segundos. Los consumos homologados se cifran en 5,8 litros a los cien en carretera, 8,5 en ciudad y 6,8 en uso mixto. Durante la prueba las cifras no fueron tan optimistas y es que a este 2.2 le gusta beber bastante. No es difícil llegar a los 9 litros a los cien si rodamos deprisa por carretera y parte de la culpa la tiene la falta de carácter del propulsor, nos 'invita' a pisarle más de lo necesario.

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