24/10/2006
NISSAN NOTE 1.6i TEKNA: OPTIMIZACIÓN DEL ESPACIO
Con sólo cuatro metros de largo el Note ofrece un espacio interior magnífico. Ideal como urbano capaz o incluso como todo uso, el Note no se asusta si tiene que hacerse un viajecito.
PRUEBA/ Iván Solera
Mejor de lo que aparenta
Su carácter urbano incita a pensar en un coche poco válido para hacer muchos kilómetros por carretera, pero el Note hace gala de una gran polivalencia y se atreve con todo. Lo que está claro es que la ciudad es su medio natural, la recorre de punta a punta con total suavidad y comodidad para sus ocupantes.
Las suspensiones con un tarado blando absorben las irregularidades con ganas, la dirección de asistencia variable exige muy poco esfuerzo para maniobrar y la linealidad de su motor nos permite movernos en marchas cortas a bajas vueltas sin recurrir mucho al cambio. Si a esto le unimos su gran espacio interior, su modularidad y la infinidad de huecos que tiene para llevar objetos, el resultado es un urbanita de libro.
Pero, como te comentaba, el Note no se queda ahí. En carretera mantiene el ritmo aunque en las subidas le penaliza su bajo par y una quinta muy larga. Por norma general hay que llevarlo un poco alto de vueltas si queremos contar con potencia suficiente para realizar adelantamientos o afrontar pequeños repechos sin que baje la velocidad, pero nada grave. Lo peor es la elevada rumorosidad mecánica, el motor siempre está presente a poco que lo subamos de vueltas. Los balanceos de la carrocería no son excesivos y el comportamiento es correcto, las largas curvas de autopista no representan un problema para él. Si encontramos un maldito badén en medio del apoyo los movimientos no son grandes y no descolocan la trasera.
Claro que si nos decidimos por carreteras con muchas curvas hay que mantener un ritmo no muy elevado porque podemos marear a los acompañantes. Entre el vaivén de la carrocería (aquí es más notable) y la escasa sujeción de los asientos, podemos convertir una bonita excursión por bonitas carreteras en un mal rato. El motor tampoco va a colaborar mucho con esa conducción 'racing', no porque no empuje, sino porque lo hace progresivamente. Buscándole las cosquillas el Note sigue la trazada elegida mejor de lo esperado y, si llegamos al límite el ESP hará sus funciones sin toscas reacciones. Con él desconectado se muestra noble y lento en los movimientos, lo que nos facilita devolver las cosas a su sitio.