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13/10/2006

PEUGEOT 207 1.6i 16v XS PACK 3p: ESPÍRITU DE SUPERACIÓN

El 207 releva al veterano 206 con ánimo de mejorar en todos los aspectos. Lo tiene difícil porque su antecesor dejó el listón muy alto, pero este pequeñajo apunta maneras.

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PRUEBA/ Iván Solera



  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.


    COMPORTAMIENTO

    No me lo puedo creer
    Es curioso el 207, en su día el 206 ya sorprendía por tener una conducción aplomada y propia de coches más grandes, pero lo de este ya es alucinante. Hasta el punto de que tras unos kilómetros por carretera te dan ganas de bajarte y mirar si de verdad es un 207 o te has equivocado en la oscuridad del garaje y te has llevado un 407.

    La dirección es firme y precisa, mientras que el coche se desplaza con muy poco ruido aerodinámico, mecánico y de rodadura asentado en su carril como una gran berlina. Olvídate de traseras saltarinas o con ganas de adelantarte en las frenadas en curva como en otros pequeños, el 207 se comporta como un adulto. Una vez alcanzamos la velocidad de crucero, las sensaciones son gratas, comodidad a raudales y mantiene el ritmo sin problemas (con 110 CV ya podrá). El único problema lo encontramos en adelantamientos rápidos, que necesitamos más espacio del deseable.

    En carreteras de montaña demuestra una puesta a punto de bastidor y suspensiones muy fina. No balancea en exceso y sigue la trayectoria sin quejas, la dirección es magnífica y los frenos cumplen con su cometido a pesar de un uso intensivo. El cambio se antoja impreciso y lento, así como el propulsor parece soso y a veces da igual ir en una determinada marcha o engranar la inferior. En estas carreteras pide a gritos más potencia o, mejor, otra gestión para sus caballos, algo más de rabia y menos linealidad.

    Pero donde va a pasar la mayor parte de su vida este 207 es en ciudad y esto confirma el comportamiento de su propulsor. En la urbe se mueve alegremente a bajas vueltas y puedes disfrutar de una conducción sin sobresaltos y sin ir pendiente de la aguja del cuentavueltas. Sale desde muy abajo y ahorras un montón de cambios de marcha. La visibilidad es buena aunque los retrovisores exteriores están un poco retrasados y los pilares delanteros estorban un poco en determinados ángulos. Hablando de retrovisores, da gusto encontrarse unos por los que de verdad se vea, de generosas dimensiones. Con las traseras cada día más altas, las aletas traseras más anchas y las lunas traseras más pequeñas, al final se hace complicado ver algo en las maniobras por los mini-retrovisores que suelen montarse.

    Un pequeño no tan pequeño con aires de coche grande, cómodo, suave y silencioso.

  • Introducción y diseño.
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