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20/09/2006

MAZDA 6 MPS: 'PUES EL COCHE DE MI PAPÁ CORRE MÁS'

La verdad es que si el niño habla del Mazda6 MPS no exagera mucho, 'corre' que se las pela, se agarra al asfalto como una lapa y no deja de ser una berlina familiar. Para papás rapidillos.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Comportamiento.



    MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO

    Potencia infinita
    El propulsor elegido para la versión estrella del Mazda 6 es un tetracilíndrico en línea multiválvulas con distribución variable y turboalimentado. Desarrolla una potencia máxima de 260 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 380 Nm a 3.000 rpm, buenas cifras ¿eh? Lo destacable de esta mecánica es su carácter y la gran banda de revoluciones útiles.

    Desde unas 2.000 rpm y hasta las 6.000 vueltas tenemos un empuje extraordinario. Por tanto, su conducción no es excesivamente exigente y no obliga a trabajar mucho con el cambio. El único aspecto negativo es un mínimo retardo en la respuesta del turbo al cerrar-abrir gas. Cuando cambias a una marcha más larga tienes que sincronizar muy bien el gas con el embrague si quieres ser suave o realizar esta operación con decisión.

    La caja de cambios es manual de seis velocidades, con un accionamiento duro y muy preciso, con recorridos cortos. El embrague tiene poco recorrido útil, es duro y un poco brusco a la hora de acoplarse, pero es lo que tiene el carácter racing. A los pocos kilómetros te acostumbras y es como si lo llevases toda la vida, pero en los atascos fatiga un poco. La tracción es integral, a las cuatro ruedas, lo que le da un extra a la hora de aprovechar todos esos caballos.

    El MPS tiene un peso en vacío de 1.415 Kg, acelera de 0 a 100 en sólo 6,6 segundos y alcanza una velocidad máxima de 240 Km/h. El consumo es elevado, pero no en exceso para las cualidades del propulsor. 8 litros en carretera, 14,1 en ciudad y 10,2 en uso mixto son las cifras homologadas.

    En circunstancias reales el uso mixto se sitúa entre 14 y 15 litros a los cien, eso sí, jugando un poco con los 260 jamelgos, que para eso están. Si juegas en exceso no vas a tener problemas en ver una veintena de litros a los cien en la pantallita del ordenador de viaje, tú mismo.

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