15/09/2006

SKODA OCTAVIA RS: FAMILIAS 'RAPIDILLAS'

La versión más deportiva del Octavia muestra su aspecto más racing pero no descuida a sus ocupantes. Se presenta como un vehículo muy polivalente que ofrece altas dosis de diversión.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Motor y prestaciones.
  • Comportamiento.

    HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO

    Más pintura de guerra
    El interior del Octavia RS es similar al del resto de la gama¿ pero mejorado. Encontramos mejoras estéticas, para ello se hace uso del cuero y el aluminio en diferentes componentes. El aluminio se halla en el pedalier, el símil aluminio en la palanca del cambio e inserciones del salpicadero y puertas, mientras que el cuero hace aparición en el volante, palanca del cambio, freno de mano y asientos. El equipamiento de la versión RS es de lo más completo, con retrovisores eléctricos calefactables, control de velocidad, ordenador de a bordo, clima bizona, asientos deportivos, radio-CD, ESP y control de presión de neumáticos entre otros elementos. El navegador que puedes ver en las fotos es una de las opciones que monta la unidad probada.

    El puesto de conducción del RS es fácilmente adaptable a las diferentes morfologías. El volante se regula en profundidad y altura, hay mucho espacio para las piernas y mucha altura libre. Los asientos de esta versión son de diseño deportivo y combinan tres materiales, el cuero, la piel vuelta y un tejido textil en las zonas de mayor apoyo más resistente y transpirable. Tienen regulación en altura y lumbar, el mullido es firme y recogen el cuerpo bastante bien, aunque un poco de sujeción lateral más no vendría mal en algunas circunstancias.

    El cuadro de instrumentos, como el resto del coche, recoge elementos de muchos otros modelos del grupo VAG y la única pega que podemos encontrar es la lectura del velocímetro. No es que los dígitos se vean mal, pero es que saltan de 20 en 20 hasta los 120 Km/h, a partir de ahí lo hacen de 30 en 30 y resulta un poco confuso.

    Los acabados son bastante buenos, no llegan a los de sus familiares de VW pero la verdad es que no hay defectos reseñables. Los materiales elegidos son agradables a la vista y al tacto, mientras que la colocación de los distintos mandos es muy intuitiva. Lo único que podría mejorar es la situación del mando de los retrovisores y los de los elevalunas de los pasajeros, que van situados en los paneles de puerta y hay que hacer un giro extraño con la mano para utilizarlos.

    Las plazas traseras son similares a las de cualquier Octavia, con espacio suficiente para dos adultos pero sin excesos. El maletero es otro de los puntos fuertes del Octavia y se mantiene inalterado, facilidad de carga gracias al portón, asientos abatibles al 40/60, hueco para objetos largos tras el apoyabrazos y unos excelentes 560 litros de capacidad.

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