04/08/2006
VOLKSWAGEN JETTA 2.0 TDi: COMPORTAMIENTO EJEMPLAR
Si el Jetta tuviese que entregar las notas a final de curso a Papá y Mamá no tendría problemas, ni siquiera se pondría nervioso. Pasa con nota por sus cualidades y en comportamiento un 'Progresa Adecuadamente' con mayúsculas.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Su verdadera identidad
Cada vez son menores las diferencias de comportamiento entre las diferentes marcas y modelos, todos o casi todos saben hacer coches seguros y con un comportamiento dinámico más que suficiente para el uso al que van destinados. Por eso, cuando aparece un modelo como el Jetta no puedes evitar que se dibuje una sonrisa en la cara. Si hablamos de conducción deportiva pura y dura el propulsor de combustión que nos ocupa no tendría mucho sentido. Pero dada la voluntad infinita de éste, su buen hacer y lo refinado del chasis del Jetta, la verdad es que te puedes divertir de lo lindo con él.
En carreteras reviradas poco dista del Golf, el amplio voladizo poco se nota a la hora de afrontar los virajes. La dirección es muy precisa, con la asistencia justa, manteniendo la firmeza y transmitiendo la máxima información. De frenos tampoco va mal, el tacto del pedal es bueno y no muestra síntomas de fatiga a no ser que hagamos verdaderas barbaridades. El acabado Advance incluye suspensiones con un tarado más firme, esto hace que los balanceos de la carrocería sean muy escasos y minimiza las pérdidas de tracción. Las minimiza pero no las elimina del todo, porque el dos litros se encarga de hacer deslizar las ruedas delanteras a la salida de las curvas en cuanto presionemos el gas más de lo necesario. Afortunadamente el ESP es de serie y tiene un funcionamiento ejemplar, no salta a la mínima y cuando lo hace es suave, sin molestos tac-tac-tac ni clavando el coche en mitad de la curva. Hablando de curvas, en éstas mantiene muy bien la trayectoria, incluso la trasera llega a ayudar a cerrar un poco el giro si nos lo proponemos.
En autovía o autopista nos olvidaremos del sonido de la mecánica, es mucho menor que a baja velocidad y lo poco que queda se camufla con el aerodinámico. Los largos curvones los traza con precisión, sin molestos cabeceos y con las ruedas delanteras firmemente apoyadas. Sus firmes tarados de suspensión se agradecen, pero también se sufren cuando pillamos esos dichosos cambios de asfalto y parches como bordillos que riegan nuestras carreteras. Personalmente prefiero esa brusquedad y no encontrarme con peligrosos movimientos de la trasera cuando nos sorprende un badén en medio de una curva rápida, pero eso va en gustos y depende de la conducción de cada uno.
En ciudad el Jetta sólo ofrece dos pegas y las dos por lo mismo, el maletero. Como es muy alto y la luneta trasera va muy tumbada la visibilidad se reduce, menos mal que los retrovisores exteriores son majetes. Esto deriva en que las maniobras de aparcamiento son más complicadas de lo esperado, porque es más difícil calcular dónde acaba el coche.
Perfecto para quien necesite una gran capacidad de maletero, consumos ajustados y no quiera renunciar a ciertas prestaciones y un comportamiento dinámico de primera fila. O para los amantes del Golf que necesiten más espacio de carga, las sensaciones al volante son prácticamente idénticas y el diseño, salvo la parte trasera, también es muy parecido.