11/08/2000

DESCUBRIMOS CASTILLA CON EL BMW Z3

Las rutas históricas pueden ser una buena excusa para disfrutar de nuestro coche y de esos pueblos que tanto dicen de nuestro pasado. Un Z3- 2.8 y el recuerdo del Cid son una buena excusa para recorrer Castilla, en nuestro deseado destierrro de un fin de semana.

Noticias - Pedro Madera

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Aunque la gama Z3 es generosa, el Babieca moderno escogido en esta ocasión es la motorización 2.8 i. Casi 200 caballos para un coche que convierte la conducción en placer. Hay que llegar a Burgos y la autovía de la N-I es un buen campo de pruebas. Posiblemente el único problema sea la conversión cabrio, que sigue siendo una labor un tanto molesta aunque se puede realizar en poco más de 2 minutos, si ponemos el protector correspondiente.

En autopista el coche es una lapa. Su morro alargado refuerza la sensación de agresividad y su poderoso equipo de música permite una conducción abierta, disfrutando de cualquier emisora de radio. Desde un primer momento hay una buena adaptación del cuerpo. Buena piel para unos asientos, que en un principio pueden resultar duros, pero a la larga resultan muy confortables. Después de los primeros 240 kilómetros la adaptación es perfecta. A la llegada a Burgos todo está bajo control.

Después de ver la rehabilitación de la catedral, salimos, como el propio Cid en su destierro, por la puerta de Santa María y cruzamos el Arlanzón. Allí un monolito recuerda los versos de la partida: "La cara de su caballo vuelve hacia Santa María". Pero el mayor de los monumentos que la ciudad de Burgos ha levantado al Campeador son las ocho estatuas que se erigen sobre el puente de San Pablo, que representan a personajes del cantar.

Fiabilidad en las curvas
Una buena opción puede ser volver a Lerma y recorrer la ribera del Arlanza hasta Covarrubias. Aquí podemos disfrutar más de nuestro vehículo. Es asombrosa su fiabilidad en las curvas. Tanto su sistema de ABS como los frenos de disco ventilados de su tren delantero nos permite una conducción muy deportiva, con seguridad. En las curvas de San Pedro de Arlanza, el coche se convierte en un delicado juguete. Su dirección permite trazar las curvas con energía y su caja de cambio hace rugir al motor con ese toque tan personal de BMW.

No muy lejos, una monacal en Santo Domingo de Silos, a los pies de la Peña de Cervera, un monasterio donde el amigo del Cid, el abad Domingo comenzó a tallar los bellos claustros románicos que hoy podemos contemplar. Y más allá, Pinarejos para entrar en Soria por Alcubilla y Burgo de Osma, sede episcopal, sorprendente y olvidada ciudad soriana que merece una larga y pausada visita. Su catedral es sin duda una de las mejores de España, pero además conserva aún parte de sus murallas, palacios y mansiones señoriales, plazas porticadas, hospicios e incluso una antigua universidad. La catedral es gótica y bellísima, con una biblioteca donde se conserva el Apocalipsis del beato de Liébana, una maravilla de miniatura mozárabe.

Al salir del pueblo, la conducción cambia, la carreteras sorianas tienen peor pavimento. Y en algunas épocas de año los tractores dejan restos de tierra sobre el asfalto que pueden ser sumamente peligrosos, sobre todo cuando caen unas gotas y la adherencia de las ruedas disminuye. Vamos que se patina casi con nada. Con esas primeras gotas, se agradecen sus neumáticos 225/50. Porque hasta ahora solo nos habíamos preocupado de sus bonitas llantas de aleación de 16 pulgadas.

Después hay que seguir sus andanzas por San Esteban de Gormaz y por Navapalos para seguir por Berlanga de Duero, un pueblo declarado conjunto Histórico-Artístico que en otro tiempo estuvo defendido por murallas. Aún quedan vestigios de ellas, igual que del castillo, renovado en el siglo XVI. Desde lo alto del castillo, se contempla el caserío de adobe con pies de madera, bajo cuyos soportales se cobijaban los peregrinos, y una Colegiata a modo de inmensa catedral gótica de transición. Al otro lado del pueblo, tras pasear por estas calles llenas de historia, está la Yubería, el antigua barrio de los judíos, y más allá, en un pequeño descampado llamado Eras de la Soledad, el magnífico rollo gótico, símbolo de la justicia en Castilla desde el siglo XVI, donde fueron ajusticiados muchos hebreos.

Buen desarrollo del motor
Llegamos por fin a tierras de Guadalajara donde nos recibe Atienza, muy cerca del famoso Robledo de Corpes donde las hijas del Cid fueron humilladas por sus maridos (un caso histórico de maltrato marital). Posiblemente sea el recorrido más entretenido para la conducción. Las Carreteras de las Sierras de la Pela y del Alto Rey demuestran lo divertido que puede ser este vehículo. La velocidad 3 y 4 son amplísimas y permite un buen desarrollo del motor. Bien es cierto que los 51 litros de capacidad que tiene su depósito no aguantan mucho más de los 300 kilómetros sin que se enciendan las luces de aviso; pero con una conducción moderada, no debe consumir más de 10 litros por cada 100 kms.

La sensación de seguridad es tal que ir a una de velocidad de 130 km/h o más se hace confortable. Indudablementge, la suspensión MacPherson ayuda mucho a esta experiencia. Fácil es sentirlo en las cercanías de Atienza, cuando los peraltes de la carretera son bastante malos y peligrosos. Sin embargo el Z-3 sube y baja con extremada facilidad.

Algunos problemas con el callejeo
Pero ojo, los problemas pueden empezar a la hora de callejear por las calles irregulares de los pueblos y Atienza es un buen ejemplo. Este pueblo vive al amparo del castillo sin poder ocultar su rico pasado medieval que se asoma por ejemplo en la Iglesia de San Gil, con planta original del siglo XII y ampliada en el XVI, para acoger los interesantes fondos del Museo Parroquial. Sus calles invitan también a disfrutar de la artesanía popular, las antigüedades y la gastronomía, pero no a conducir este tipo de vehículo.

Seguimos la ruta hasta llegar a esta Guadalajara perdida y casi olvidada por la histórica villa de Jadraque y por su vecina, la villa de Hita. Jadraque destaca con una espectacular silueta blanquecina del castillo en lo alto de un cerro perfecto. Es un castillo largo y estrecho del siglo XV, que se adapta a la forma del cerro.Un consejo, deja este coche abajo y sube a pie, que una pequeña caminata ayuda a estirar las piernas y los bajos también lo van a agradecer. En caso de volver a la carretera podemos tener problemas en algunas curvas con la luz solar de tarde. Obligadas una buenas gafas de sol, porque los parasoles frontales son pequeños, aunque están muy bien diseñados. En fin todo no se puede tener.

Finalizamos el viaje en la capital alcarreña, donde alejados ya de la figura y el recuerdo del Cid, que sin embargo pasó por aquí, ponemos punto y final al trayecto con una visita a su calle mayor que va desde el Palacio del Infantado hasta la iglesia de San Ginés, unas compras de sus famosas yemas en alguna pastelería y una mirada a la fachada de su principal monumento: el Palacio de los Duques del Infantado, gótico tardío con inspiraciones mudéjares y renacentistas.

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Galería
RUTA
Salida desde Madrid
Burgos: 233 km.
Lerma: 273 km.
Covarrubias: 306 km.
Santo Domingo de Silos: 334 km.
Soria (por Alcubilla): 418 km.
Burgo de Osma: 475 km.
San Esteban de Gormaz: 488 km.
Berlanga de Duero: 523 km.
Jadraque: 602 km.
Hita: 622 km.
Guadalajara: 649 km.
Llegada a Madrid
Total: 707 km.
GUÍA PRÁCTICA
Para que disfrutes de esta ruta del Cid a tope, te contamos donde puedes dormir
y disfrutar de la mejor comida
de la región.
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