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28/08/2001

VOLVO C70 2.3: ESCAPADA A BURGOS

Hemos aprovechado estos días veraniegos para hacer una visita al corazón de una de las regiones más históricas de nuestro país: Castilla. La ciudad de Burgos ha sido el destino de nuestra escapada y para visitarla hemos elegido un gran coche, el Volvo C70 2.3.

Noticias - VIAJE/ Iván González

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Volvo se ha caracterizado siempre por ser una marca asociada a la seguridad. Sus coches son rápidos, cómodos, pero sobre todo seguros. Durante muchos años la firma sueca fabricaba auténticos ‘tanques’, a los que aplicaba, eso sí, los últimos avances tecnológicos en cada momento.

Por contra, la línea de estos coches era poco atractiva, demasiado robusta y angulosa y eso no era del agrado de los conductores europeos. Con la llegada de los años noventa, los diseñadores suecos fueron abriendo los ojos a las demandas de los potenciales clientes, sin perder en ningún momento su seña de identidad: la seguridad, por encima de todo.

Revolución en las líneas
Las últimas hornadas de coches suecos son ahora mucho más atractivos. La gama Volvo se ha desarrollado hasta dar con unos productos sumamente modernos, cuyos diseños han cautivado a gran número de conductores. Tal es el caso del C70. Este coche es un deportivo de tres puertas muy elegante, con cuatro auténticas plazas y un maletero bastante amplio, que supera los 400 litros de capacidad en la versión coupé.

La gama C70 cuenta con tres motorizaciones que van desde los 163 a los 240 CV, precisamente los de la unidad probada propulsada por un motor 2.3. La escala de precios arranca en los 6,5 millones y llega hasta los 9. En lo que a las carrocerías se refiere existe una coupé y otra cabrio.

Prestaciones de lujo
Gracias a su propulsor, el C70 2.3 es capaz de volar auténticamente bajo. Según datos de la marca puede alcanzar los 240 km/h de velocidad punta, aunque su marcador sea capaz de superar esta cota. Las cifras de aceleración son también espectaculares, llegando, desde parado, hasta los 100 km/h en menos de 7 segundos y eso teniendo en cuenta que el coche pesa casi una tonelada y media (exactamente 1.480 kilos).

Las sensaciones al volante son realmente agradables. En el interior no se oye un solo ruido, por muy deprisa que nos estemos desplazando, y si a eso le añadimos el excepcional equipo de sonido que lleva el coche cualquier viaje se convierte en una experiencia inolvidable.

El interior está bien acabado, con detalles de diseño muy cuidados. La tapicería de cuero, tiene un tacto realmente agradable. Una de las ‘pegas’ que se pueden poner a este coche es el acceso a las plazas traseras, que está muy mal resuelto. Los asientos delanteros tienen un mecanismo eléctrico para desplazarse hacia delante cuando queremos acceder a la parte de atrás. Este sistema es demasiado lento y algo complicado de manejar, ya que hay que empujar ligeramente el asiento hacia delante a la vez que se acciona una palanca. A esto tenemos que añadir que el espacio disponible para entrar atrás es muy limitado, aunque luego las plazas traseras no sean ni mucho menos pequeñas.

De Madrid a Burgos, en un suspiro
El camino que hay que recorrer para llegar de Madrid hasta Burgos es muy rápido. Se trata de 240 kilómetros que se hacen por la autovía N-I, cuya única dificultad, si es que se le puede llamar así, estriba en las rampas del puerto de Somosierra. El camino se hace realmente deprisa y no se puede decir que el paisaje que se ve desde la autovía sea digno de salir en los reportajes del National Geographic.

La capital castellana es ya otra cosa. Es una ciudad en la que se respira un ambiente muy medieval, especialmente en el entorno de la catedral, una de las joyas del gótico español construida entre los siglos XIII y XVI y declarada por la Unesco patrimonio de la Humanidad en 1984. Una visita a Burgos sin un paseo por su catedral es un auténtico delito, especialmente después de su reciente restauración, aún no terminada al 100%.

Pero Burgos tiene muchas más cosas para ver. El Paseo del Espolón es una verdadera delicia, sobre todo los domingos por la mañana, y en ocasiones se instalan pequeñas ferias como la del libro en el mes de junio. En el centro de la ciudad también se puede visitar la Plaza Mayor, los palacios Arzobispal, de comienzos del siglo pasado, el de Justicia y el de Castilfalé, que alberga el archivo municipal; los conventos de Santa Clara, de las Carmelitas, Santa Dorotea y las Bernardas; las iglesias de San Nicolás, San Esteban, Santa Águeda, San Gil, San Cosme y San Damián, San Lesmes, entre otras.

Además hay otros puntos interesantes como los Arcos de San Gil, San Esteban y el de San Martín; el Teatro Principal, construido en 1858, la Casa del Cordón, donde los Reyes Católicos recibieron a Colón a su regreso de su segundo viaje a América y, como no, la estatua del Cid, uno de los símbolos de la ciudad.

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NOS GUSTA
  • Prestaciones
  • Acabados
  • Motor
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    NO NOS GUSTA
  • Acceso a las plazas traseras
  • Radio de giro
  • Consumos
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    EL VIAJE
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