14/06/2001
AIRE ACONDICIONADO: Y TÚ TAN FRESQUITO
Con los años, el aire acondicionado ha pasado a formar parte prácticamente de todos los vehículos, bien sea ofrecido de serie o en opción. Te desvelamos cómo funciona este sistema y la forma de sacarle el mejor partido.
Noticias - Sebastien J. Zoll (14/06/2001)
Si echas un vistazo a la lista de equipamiento de tu coche, lo más normal es que encuentres el aire acondicionado entre la dotación de confort. Pero no sólo es confort. Este sistema tiene tanto o más valor como elemento de seguridad, ya que al producir una temperatura agradable contribuye a que no merme la atención al volante ni se anticipe la fatiga en el conductor.
Así funciona
Su funcionamiento es muy similar al del clásico frigorífico; el sistema tiene un circuito en el que un fluido conocido como R 134 pasa por cuatro fases distintas: en la primera se introduce en un compresor que, como indica su propio nombre, comprime el gas aprovechando la propia fuerza del motor. A continuación pasa por un radiador o condensador que lo enfría, bien con la ayuda del aire si el coche está circulando, o bien con la del ventilador si se encuentra parado. Del radiador sigue su curso hasta llegar a una válvula de expansión en la que pierde su presión, y de nuevo es conducido hasta un radiador -más conocido como evaporador- en el que vuelve a adquirir su primitivo estado gaseoso antes de salir por las rejillas de ventilación. El climatizador no es más que una evolución de este sistema con un termómetro que gobierna la temperatura y el caudal de aire que sale por las rejillas de ventilación, lo que ayuda a mantener el habitáculo exactamente tan fresquito como desees.
Consigue el mejor rendimiento
Aunque todos sabemos cómo manejar el aire acondicionado, no todo el mundo conoce la forma de sacarle el mejor partido. Si este verano has dejado el coche a pleno sol y te encuentras con que está ardiendo por dentro, lo mejor es que bajes todas las ventanillas durante un minuto, conectes el sistema a la máxima velocidad y a la temperatura más baja, y dejes que fluya el aire por las salidas centrales. Si aún así no logras que la temperatura descienda todo lo que deseas, sube de nuevo las ventanillas y conecta la recirculación de aire; ya verás como al momento desciende la temperatura interior. Por cierto, acuérdate de que si recibes de forma directa el flujo de aire frío puedes acabar por enfriarte o tener dolores musculares, y ten presente que el sistema debe ser revisado cada dos años para localizar posibles fugas de gas.