01/03/2000
BMW Z8: EL UTILITARIO DE BOND. JAMES BOND
Los amantes de los vehículos exclusivos están de enhorabuena. BMW ha ideado una de las más bellas y sofisticadas máquinas de la Historia: el Z8, un descapotable de 400 CV de potencia y líneas de ensueño. Puro éxtasis.
Noticias - Redacción Motor
Los poquísimos afortunados -como el intrépido agente 007 en su última película- que puedan hacerse con un BMW Z8 habrán hecho una de las mejores inversiones de su vida. Aunque todavía no hay datos exactos, se rumorea que a España tan sólo llegarán 20 unidades, a 20 "kilos" cada una. Esto significa que en el momento de salir del concesionario, un Z8 ya se habrá convertido en un clásico, en una obra de arte que gana valor a medida que pasa el tiempo.
Y es que el Z8 no es un coche cualquiera. Es el descendiente directo del BMW 507, un deportivo biplaza de los años cincuenta del que sólo se fabricaron 252 unidades, y que causó gran expectación por sus bellas líneas y sofisticaciones técnicas. Al igual que aquél, el Z8 es un deportivo de diseño clásico, con una zona frontal larga y voladizos cortos, y un aporte tecnológico fuera de lo común.
Aluminio por los cuatro costados
El frontal está presidido por una ancha parrilla ovoide, con los característicos riñones de la marca, y faros redondos de gas Xenon ubicados detrás de un cristal protector. La trasera, una de las zonas más bellas del vehículo, con unos finísimos y alargados pilotos, mantiene una forma ligeramente descendente que acaba en dos impresionantes salidas de escape de acero pulido. Los paragolpes, realizados en poliuterano, incorporan las antenas para la radio, el sistema de navegación y el teléfono, y, además, son resistentes a pequeños golpes ya que su estructura elástica es capaz de recuperar la forma original tras sufrir un impacto de hasta 4 km/h.
El aluminio es uno de los materiales más empleados en el Z8. La carrocería, realizada en este material, es de tipo autoportante, lo que favorece una gran ligereza en el conjunto y la máxima rigidez. El aluminio, además, cuenta con la ventaja de su gran durabilidad, pues como es bien sabido no se oxida.
Mecánica heavy metal de 400 CV
La mecánica se encuentra a la altura de lo esperado. Se trata del ocho cilindros en uve de 400 CV que montan los Z8 y M5. Este propulsor de cuatro válvulas por cilindro, intercambiador del calor del aceite y del agua, y otras soluciones similares a las utilizadas en la Fórmula 1, favorecen unas prestaciones de infarto. El Z8, con sus 1.660 kg, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan sólo 4,7 segundos, y alcanzar una velocidad máxima -autolimitada electrónicamente- de 250 km/h. Por si fuera poco, ofrece el 85 por ciento del par máximo a partir de tan sólo 1.500 revoluciones.
La transmisión de la potencia al suelo se confía a una caja de 6 velocidades de recorridos de palanca cortos y precisos. Unos impresionantes neumáticos con llantas de aluminio de 18 pulgadas, en medidas 245/45 delante y 275/40 detrás, y cuatro sistemas de frenos de disco autoventilados hacen posible una deceleración igualmente explosiva: tan sólo 2,5 segundos y 35 metros se tarda en detener completamente el vehículo desde 100 km/h.
Para cualquier conductor
Estas cifras pudieran hacer creer que el Z8 es un vehículo sólo para expertos conductores, aunque en realidad no es así. El propulsor está ubicado muy por detrás del eje delantero para conseguir una tracción óptima en prácticamente cualquier situación. Así, la distribución del peso entre ambos ejes es de 50:50, una relación ideal. Además, y para situaciones comprometidas, equipa el sistema de control dinámico de la estabilidad DSC III y regulación del par constante, que corrigen cualquier exceso a la hora de acelerar más de lo recomendado.
El interior del vehículo es una prolongación de la belleza externa. El aluminio, la piel y el diseño clásico se combinan con todo tipo de medidas de seguridad. La instrumentación, de magnífico diseño retro, están centrados y ofrecen informaciones precisas y fáciles de leer.