19/11/1999
FORD FIESTA: UN CLÁSICO MODERNO
En estos días Ford comercializa su nuevo y renovado Fiesta, la V generación de un modelo emblemático en la historia de la automoción en España. ¿Quién no ha conducido uno alguna vez? ¿Quién no ha conocido a un amigo, familiar o vecino que no haya tenido uno en estos últimos 23 años?
Actualidad - Joaquín Pizarro
Nuestro protagonista tiene casi un cuarto de siglo de vida, pues salió por primera vez de la cadena de montaje de la planta valenciana de Almussafes el 18 de octubre de 1976. Con el pequeño Fiesta, nombre elegido por el entonces presidente de la marca Henry Ford II en su despacho de Detroit, la firma del óvalo se inició en el segmento de los vehículos compactos. Conocido interiormente como Proyecto Bobcat, el Fiesta trajo un aire fresco y renovador al mercado europeo. En España, el pequeño Ford ofreció a nuestros automovilistas la posibilidad de acceder a una marca que hasta entonces basó todo su potencial en lujosas berlinas y codiciados deportivos. Basado en la innovación y calidad de acabados habituales en la marca, la popularidad del Fiesta creció como la espuma en aquella segunda mitad de los `70, siendo también protagonista y partícipe de los transcendentes cambios políticos vividos en nuestro país en aquellos años.
Los Fiesta de la transición española
Mecánicamente, los primeros Fiesta iban equipados con motores de gasolina de 957 y 1.117cc de 40 y 45cv de potencia, respectivamente, en versiones Normal y Lujo, y 53cv en versiones Sport y Ghia. El propulsor fue colocado en posición transversal y la caja de cambios de 4 velocidades en línea. Suspensiones del tipo McPherson, frenos de disco delante y eje rígido y tambores detrás, dirección de cremallera asistida y carrocería de tres puertas eran sus principales credenciales.
Durante los siguientes años, el Fiesta fue ampliando su gama. En 1977 introdujo el motor de 1.300cc y 66cv para los acabados Sport y Ghia. A finales de 1979 salió la versión GL, a medio camino entre las versiones Lujo y Ghia y, ya en 1981, el primer Fiesta realmente deportivo: el Super Sport. Equipaba un motor de 1.600cc de 83cv y fue el embrión de la tradición deportiva que Ford adquirió con su pequeño modelo.
Un Ford Fiesta blanco y un jersey amarillo
Culto en las letras de los grupos de música de la movida madrileña de los años 80'. Los de más de veinti tantos recordarán a Los Hombres G con su canción "Sufre Mamón" -y el niño pijo que tenía un Ford Fiesta blanco y un jersey amarillo. Pues fueron unos años antes, en 1983, cuando el Fiesta fue objeto de su primera renovación. Aun conservando las líneas maestras del modelo original, el coche recibió ciertas mejoras que lo convirtieron en un turismo más aerodinámico y estilizado. En 1984 fue el primer modelo de su segmento en recibir un motor de gasoil que, además, ofrecía los consumos homologados más bajos del mercado. Aquel propulsor diesel de 1,6 litros llegó casi al mismo tiempo que la nueva versión deportiva XR2 de 96cv.
Con la tercera generación del modelo, el Fiesta recibió en 1989 el galardón de `Coche del Año en España¿. Más amplio, confortable y con un nivel de acabados que no paraba de mejorar, ofrecía una completa gama de motores de gasolina desde 1,0 a 1,6 litros y un nuevo motor diesel de 1.800cc, recibiendo su admirada versión deportiva XR2 un propulsor de inyección que rendía 110cv. Pero no sería hasta 1990 cuando llegase el Fiesta más potente con un motor de 133cv. La amplia variedad de la gama culminó en el Salón del Automóvil de Barcelona de 1991, año en el que fue presentado el primer Ford Courier, derivado comercial del Fiesta.
La última década del siglo XX
Aunque la familia siguió creciendo, fue en 1996 cuando se presentó un Fiesta completamente nuevo. Nada tenía que ver con el modelo anterior, si bien ambas generaciones convivieron juntas durante algún tiempo. De ángulos más suaves y modernos, más en la línea del innovador diseño New Edge de la marca, la cuarta generación del Fiesta destacó por el empleo de los motores Zetec-SE multiválvulas de aleación ligera, muy eficaces y con unos niveles de emisiones muy bajos. Además, fue pieza clave en el organigrama de Ford al permitir desarrollar, partiendo de su base, modelos como el pequeño Ka o el deportivo Puma.
La nueva y última generación del Fiesta hereda todas las virtudes y la motorización de los anteriores, estrenando el propulsor de 1,6 litros y 103cv, también empleado por el Ford Focus, que será utilizado por el Fiesta Sport, el deportivo de la familia. Renovado también estéticamente, el Fiesta sigue dispuesto a seguir entre nosotros otros 25 años. Y es que, por derecho propio, se ha convertido en todo un clásico de nuestros días.
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