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30/03/2006

TOMTOM RIDER: CONTROLA TU DESTINO

Una nueva forma de mantener el rumbo mientras trabajas o disfrutas con tu moto. Tecnología GPS adaptada a la motocicleta. ¡Todo un invento!

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PRUEBA/ Iván Solera

Un producto destinado a los más ruteros, a todo aquel que se desplace con frecuencia de un lado a otro por ciudad o, simplemente, a los enamorados de la tecnología y los aparatitos electrónicos. Lo que está claro es que a todos ellos les resultará más que satisfactorio. Es preciso, fácil, cómodo y pequeño ¿Qué más se le puede pedir?

Lo hemos probado durante más de mil kilómetros en todo tipo de circunstancias y el resultado ha sido positivo, con muchos puntos a su favor y alguno en su contra, te lo contamos desde que abrimos la caja, para que no se nos pase nada.

Para todos los públicos
Sorprende la cantidad de bolsitas y manuales que vienen, todo ello correctamente cerrado, numerado y precintado. El navegador, tornillos, gomas, hierros de diversas formas, auriculares, cables, otro aparatito más pequeño podemos encontrar hasta una pequeña bayeta para limpiar la pantalla del navegador. ¿Sabremos montar todo esto? Estoy seguro que sí, por muy 'zarpas' que nos creamos. Cinco minutos de instalación en el mejor de los casos y 15 o 20 en el peor.

En nuestro caso lo hemos montado en una Honda Hornet, la verdad es que junto con los scooters, en las motos con manillar alto es donde más fácilmente se puede instalar. En éstas es un simple brazo con una abrazadera en un extremo que se fija al manillar y una rótula en el otro donde se atornilla el soporte del Rider. Para las motos con semimanillares hay otro acople que se ancla a una de las piñas eléctricas y para los scooters se incluye una base adhesiva. Los tornillos que se incluyen son con cabeza de 'allen' y son bastante delicados, no hay que pasarse ni un pelo del par de apriete y hay que cerciorarse de tener la llave correctamente colocada a la hora de apretar.

Podemos instalarlo para usar con su propia batería con lo que tendremos una autonomía de unas cinco horas o, si el uso va a ser intensivo, se incluye un cable de alimentación para que 'chupe' de la batería de la moto. Si nuestros conocimientos de electricidad se basan en que nunca hay que juntar el cable rojo con el negro, mejor que este cablecito te lo conecte tu mecánico. Aunque si te llevas bien con las chispas, no entraña gran dificultad y tendrás autonomía ilimitada en tu TomTom.

Óptico y acústico
Una vez instalado, podemos comprobar que no dificulta a la visión del cuadro de instrumentos, pero queda situado en una posición un tanto retrasada, por lo que debemos desviar bastante la vista para mirar la pantalla. En principio no es un grave problema, porque creo que lo más recomendable es no mirar mucho la pantalla mientras se circula, para eso aprovecharemos los semáforos o los tramos de carretera con muy poco tráfico.

Lo mejor es aprovechar las órdenes acústicas que nos susurra al oído el TomTom, con voz de hombre o de mujer, tú eliges. Para ello puedes usar un pequeño auricular que se coloca en la oreja o uno especial para casco que va colocado con adhesivo y velcro. El sonido es bueno, con regulación del volumen desde el receptor o desde la misma pantalla. Encontramos, eso sí, dos puntos mejorables, el auricular de casco es un poco grueso y el velcro muy fuerte y arranca el adhesivo que lo une al interior del casco. Rizando el rizo podríamos pedir la ausencia total de cables y que el receptor fuese integrado en el casco, sobre todo pensando en un uso ciudadano en el que te tienes que poner y quitar muchas veces el casco.

Carretera y manta
Ya hemos instalado el TomTom en nuestra moto, hemos hecho los ajustes pertinentes, estamos listos para salir a rodar con nuestros auriculares por Bluetooth conectados y tenemos un día soleado perfecto para hacer unos cuantos kilómetros por nuestras carreteras favoritas. Ten siempre en cuenta que llevas un 'chino' pegado a la oreja, no te pase como a mi que ya llevaba rodados cinco o seis kilómetros, había olvidado por completo que llevaba el auricular, cuando en mitad de una rotonda una señora me dijo al oído que tenía que coger la segunda salida y me di un susto de órdago.

Al margen de esta anécdota, que sólo me pasa a mí por ir pensando en cuarenta cosas a la vez, el funcionamiento por órdenes acústicas es perfecto. Te ajustas el volumen a tu gusto (en parado, porque aumenta el volumen con la velocidad) y sólo tienes que seguir las indicaciones que te marca. Cosa que hace con la suficiente antelación como para que se puedan llevar a cabo sin peligro.

La pantalla, además de ir algo retrasada, no se lee todo lo bien que desearíamos cuando la luz incide directamente sobre ella, afortunadamente, cuenta con pantalla antirreflejos y una pequeña visera que minimiza este problema.

Las funciones que podemos utilizar en marcha son, lógicamente, muchas menos que en parado y se puede manipular perfectamente con los guantes gracias al generoso tamaño de los iconos. Tuvimos ocasión de probar el TomTom en una prueba ciclista, ayudando como moto de la organización. Fuimos guiados en todo momento incorporando puntos intermedios en el recorrido, el resultado fue excelente y el resto de compañeros hicieron centenares de preguntas sobre el Rider.

La jungla
Personalmente, donde más he disfrutado con el Rider ha sido en ciudad. Los recados por la urbe son más rápidos, seguros y precisos, se acabaron los frenazos para no tragarte al coche que se te ha puesto delante y no has visto por ir mirando el nombre de la calle que estás cruzando. Adiós a las vueltas innecesarias y a las malditas calles prohibidas que te hacen dar la vuelta a una interminable manzana o meterte indebidamente unos metros. Programas el destino, las preferencias y te dejas llevar, es perfecto.

Si conoces la zona o el camino más o menos, puedes dejar el auricular en casa y guiarte sólo con la pantalla, eso sí, mírala sólo en los semáforos y en calles sin tráfico a muy baja velocidad.

Cuando cae la noche empieza el espectáculo. La pantalla se ve desde lejos, tanto que serás el centro de atención en los semáforos. Y si quieres quedarte con ellos, sólo tienes que pulsar la pantalla y tocar alguna función, verás como alguno toca el cristal de la ventanilla con la frente y más de un motero te pregunta qué es eso y como funciona. No veas la cara que ponen cuando les explicas lo que es y que hasta puedes hablar por teléfono con el sistema Bluetooth.

Un accesorio que te puede facilitar mucho tus viajes o tus desplazamientos por ciudad en moto, aunque no creas que la cosa queda ahí, porque la marca comercializa un adaptador para coche para que lo rentabilices a tope.

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LO MEJOR
  • Fácil manejo.
  • Tamaño reducido.
  • Precisión.
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    A MEJORAR
  • Visión con luz directa.
  • Auricular de casco grueso.
  • Tornillos frágiles.
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