Un 12 por ciento de los jóvenes españoles entre 18 y 25 años admite que ingiere bebidas alcohólicas siempre que conduce, aunque en el caso de las mujeres este índice se reduce al 2 por ciento, según un estudio de la Fundación Alcohol y Sociedad.
De acuerdo con este informe, un 37 por ciento de los jóvenes reconoce haber conducido alguna vez con una copa de más y un 19 por ciento no deja de beber ni reduce el ritmo del consumo de alcohol por el hecho de tener que conducir.
El 52 por ciento de los encuestados reconoce que algunas veces bebe cuando conduce y un 27 por ciento que no lo hace nunca cuando se tiene que poner al volante.
La responsabilidad y el miedo a los accidentes se sitúan como los principales frenos a la bebida para los conductores, mientras que tan sólo el 17 por ciento de los que no beben para poder conducir apelan al temor a las multas.
Un 68 por ciento de los jóvenes utilizan el coche cuando salen de marcha, aunque para más de la mitad, un 53 por ciento, el vehículo no es suyo.
Una mayoría de estos jóvenes evitan que sean otros en mejor estado quienes cojan su coche, a pesar de haber bebido más de lo necesario, ya que confían en que se le pasan los efectos del alcohol o se creen capacitados para conducir pese a su estado.
En este sentido, el 33 por ciento de los jóvenes no delegan la responsabilidad de conducir y siempre son ellos los encargados de llevar el coche.
Por el contrario, un 64 por ciento de los jóvenes permite que alguno de sus acompañantes se ponga al volante cuando han consumido alcohol.
El 14 por ciento de los jóvenes encuestados prefiere conducir, aunque haya bebido alcohol, antes que dejar aparcado el vehículo en cualquier sitio.
Como norma general, según esta fundación, los jóvenes españoles no reniegan del consumo de alcohol por el hecho de tener que conducir un vehículo, aunque la mitad, aproximadamente, sí dejan de beber a lo largo de la noche y un 75 por ciento de los jóvenes dice conocer sus limitaciones ante el consumo de alcohol.
La Fundación Alcohol y Sociedad es una institución sin ánimo de lucro creada por la Federación Española de Bebidas Espirituosas para investigar y desarrollar programas que fomenten la responsabilidad en el consumo de bebidas alcohólicas, al tiempo que se promueve la tolerancia cero en colectivos de riesgo como menores, conductores y embarazadas.