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05/11/2003

CONTROL INTELIGENTE DE VELOCIDAD: TECNOLOGÍA AL SERVICIO DEL CONDUCTOR

El Control Inteligente de Velocidad es un sistema que ayuda al conductor en la tarea de calcular las distancias de seguridad y adecuarse a la situación del tráfico en cada momento. El RACE ha analizado tres de estos mecanismos de tres modelos: el BMW Serie 7, el Mercedes Clase E y el Nissan Primera.

Actualidad - REPORTAJE/ Bárbara Maregil

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El Control Inteligente de Velocidad (CIV) es un sistema de ayuda al conductor que permite calcular y mantener las distancias de seguridad con respecto a otros vehículos, todo un avance tecnológico y un elemento de comodidad añadida.

Actualmente este mecanismo suele incorporarse opcionalmente en los vehículos y tienen la gran ventaja de que analizan continuamente y en tiempo real los alrededores del vehículo y pueden incluso corregir diversos parámetros de marcha.

El Real Automóvil Club de España (RACE), en colaboración con el club de automovilistas alemán ADAC y otras seis asociaciones europeas, han analizado tres mecanismos de Control inteligente de Velocidad de tres modelos: el BMW Serie 7, el Mercedes Clase E y el Nissan Primera.

Cómo funciona el CIV
Los vehículos equipados con Control Inteligente de Velocidad llevan incorporados una serie de sensores basados en tecnologías de radar o de infrarrojos que exploran el espacio por delante del coche midiendo la distancia y la velocidad del resto de vehículos.

Con estos datos un ordenador calcula una distancia de seguridad y actúa electrónicamente sobre el acelerador o sobre el sistema de frenado para intentar mantener dicho valor de distancia de seguridad.

En caso de una reducción significativa de la distancia de seguridad, el sistema emite una señal acústica de advertencia al conductor. Este mecanismo únicamente frena o ralentizan la marcha del vehículo de manera moderada, es decir, no están diseñados para efectuar una frenada de emergencia con la máxima deceleración, como hacen los frenos.

Además, este sistema funciona normalmente a partir de una velocidad mínima (unos 30 km/h), por debajo de la cual debe ser siempre el conductor quien controle la velocidad del vehículo. Y, al igual que ocurre en los sistemas tradicionales de control de la velocidad de crucero, el sistema CIV se desactiva inmediatamente en caso de que el conductor pise el pedal de freno.

Resultados del informe
Tras analizar los tres Controles de Velocidad Inteligente se ha llegado a la conclusión de que tanto la velocidad deseada como la distancia de seguridad se mantienen satisfactoriamente en condiciones de circulación normales, es decir, con carretera de trazado principalmente recto, sin cambios de rasante y con firme seco.

Donde mayor partido se puede sacar de este mecanismo es en vías con curvas suaves, sin grandes cuestas y con intensidades de circulación bajas o medias. En cambio no ofrece ventajas o, no debe ser utilizado en caso de niebla, lluvia intensa, superficies deslizantes, atascos, carreteras sinuosas o con muchos cambios de rasante... etc. De hecho, el sistema CIV del Nissan Primera se desactiva automáticamente cuando el sensor de lluvia pone en marcha los limpiaparabrisas.

Otra de las conclusiones del informe es que los sistemas CIV no aumentan apreciablemente el consumo de combustible cuando la velocidad 'objetivo' se sincroniza inicialmente con la del tráfico circundante.

Así pues el control de velocidad es un equipamiento extra de utilidad en la conducción, que debe ser considerado, según RACE, como un elemento de comodidad en la conducción y no tanto como un elemento de seguridad. Por ello, los sistemas CIV suponen sólo una 'ayuda al conductor' y nunca debe servir para disminuir la atención del conductor.

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· Página del Race.

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