08/09/2000

GASOLINA DE GIRASOL

El petróleo sube y sube sin piedad. En las gasolineras, los conductores se desesperan, pero acaban pagando. ¿No hay alternativa? Sí, si la hay: el biodiesel, un combustible limpio y renovable que se obtiene a partir del aceite de girasol.

Diccionario. Biodiesel: dícese del combustible que puede obtenerse de varios aceites vegetales, sobre todo de girasol, pero también de soja, de colza, de maíz, e incluso de aceites de cocina reciclados. Los mismos fluidos que se usan para freír patatas o ligar una mayonesa sirven para propulsar autobuses, camiones, tractores... Por eso los tubos de escape, en vez de oler a chamusquina, despiden un suave aroma a churros, algo muy de agradecer en los atascos matutinos.

Este carburante, que ya se usa experimentalmente en Alemania y Estados Unidos, puede usarse solo o mezclado con diversas proporciones de gasoil; al 20%, al 50%... Funciona a la perfección en cualquier motor diesel, sin necesidad de modificaciones técnicas. Cosa que sorprende bastante hasta que uno se entera de que el inventor de estos motores, Rudolf Diesel, los puso en marcha por primera vez utilizando aceite de cacahuete.

Y hay más. Su combustión produce mucho menos dióxido de carbono que la del gasoil, con lo que los fantasmas del efecto invernadero, el calentamiento global y el deshielo de los polos se alejan un poco. Además, no emite dióxido de azufre, el compuesto causante de la lluvia ácida, que contamina y mata ríos, lagos, bosques y cultivos en todo el planeta.

Flores renovables
Pero quizá la virtud fundamental del biodiesel es estratégica. Porque no todo el mundo puede disponer de un yacimiento de petróleo que cubra sus necesidades. No hay petróleo en todas partes. Sólo en los sitios en los que, hace 60 millones de años, allá por el Cretácico Superior, se dieron dos condiciones: una acumulación de grandes cantidades de materia orgánica en un ambiente cálido y bajo en oxígeno y una configuración favorable de las rocas. Por eso el petróleo no se considera una energía renovable, al menos tomando como referencia lo que dura una vida humana. Ahora bien, sí es posible cultivar girasoles, soja o colza en muchísimos lugares del mundo, desde Etiopía a China, en un plazo de tiempo muy razonable y sin grandes gastos. En el sur de España, por ejemplo, no hacen falta más de tres meses para cosechar unos girasoles excelentes.

Otra ventaja: el transporte del biodiesel es más seguro y más limpio. Cuando un petrolero sufre un accidente y su carga se vierte en el mar, es una catástrofe. Bajo la mancha de petróleo desaparecen poblaciones enteras de animales y vegetales. Además, los dispositivos de limpieza son lentos, caros y no demasiado efectivos, así que los ecosistemas afectados por el vertido tardan años en recuperarse, si es que lo consiguen. El biodiesel tiene la particularidad de ser biodegradable en agua. No podría causar una marea negra ni de ningún otro color.

Más caro
¿Y cuáles son sus inconvenientes? Por ahora, al biodiesel le falla el precio. Sus costes de producción ascienden al doble de los de la gasolina y el gasoil, y eso sin añadir los impuestos. Claro que este inconveniente irá reduciéndose con el tiempo. La tecnología procesadora mejora y se abarata. Hoy, en España, una planta extractora de biocombustible a partir de girasol vale cerca de 2.000 millones de pesetas. Pero se calcula que dentro de 10 años costará un 30% menos. La materia prima también ayuda: los precios de las semillas de girasol, colza y soja bajan cada vez más. Y, comparativamente, los precios del gasoil no hacen más que subir. La competencia se difumina.

Hay otras dificultades que parecen tener peor resolución. Para obtener este carburante hacen falta unos cultivos extensísimos, porque del total de la cosecha sólo se extrae un 7% de biodiesel. En España, por ejemplo, habría que plantar un tercio del territorio nacional para abastecer la demanda interna. Es mucho. Y este tipo de monocultivo gigantesco no es nada recomendable desde el punto de vista ambiental. En ellos se emplean grandes cantidades de herbicidas, insecticidas, fertilizantes, productos químicos más o menos agresivos que no benefician la salud humana (en este caso la de los cultivadores, porque nadie va a comerse la cosecha) ni a la calidad del suelo.

Esto podría dejar las tierras improductivas en pocos años. Y recuperaríamos el problema de la renovabilidad. ¿Se nos acabarán los girasoles como el petróleo?

Galería
NÚMEROS RESBALADIZOS
Hoy, el petróleo representa la tercera parte de la energía que consumimos en todo el mundo. Y el 70% de las exportaciones mundiales de crudo provienen del mundo árabe: Irán, Irak, Arabia Saudí, Kuwait, Libia, los Emiratos Árabes Unidos... Se estima que en el 2010 este porcentaje llegará al 95%. Mientras, los precios del petróleo suben como locos. Esta semana el barril ha alcanzado los 34 dólares; hace un año y medio costaba poco más de 10. Los precios de los combustibles también crecen sin mesura. El litro de gasoil, por ejemplo, está a 120 pesetas, y sigue subiendo.
¡OJO!
Se calcula que de aquí a fin de mes puede llegar hasta las 125, para desesperación de camioneros, taxistas y conductores en general. El gasóleo agrícola está entre las 78 y las 83 pesetas, y hace que los productores duden seriamente de la rentabilidad de los cultivos de este año. ¿Es el caos? En la letra pequeña de los periódicos, el consejero de agricultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata, señala que puede obtenerse biodiesel en Córdoba por algo menos de 100 pesetas el litro. ¿Es una solución?
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¿Crees que habría que potenciar el uso de biocombustibles, o seguir apostando por el petróleo y sus derivados hasta el final? Opina en el Foro de Carburantes
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