29/08/2006

SEAT LEON 2.0 TFSI SPORT-UP: AHORA SÍ

La apuesta del grupo VAG por los motores de inyección directa de gasolina ha encontrado el éxito con este propulsor. Suave, potente, rápido, no muy gastón y encima al León le sienta como un guante.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor, prestaciones y consumo.

    COMPORTAMIENTO

    Excelente equilibrio
    En ciudad el TFSi nos permite una conducción muy suave, podemos dejarle caer de vueltas hasta límites insospechados, con decirte que en sexta a 45 Km/h vas a sólo 1.000 y si le pisas, sale sin tocar el embrague y sin 'toses'. No tendremos problemas en las incorporaciones porque potencia hay de sobralas vibraciones son infinitamente menores que en un Diesel, así como el sonido del motor. Pero el consumo en ciudad se resiente, claro. Y la visibilidad no es la mejor, si eres alto o te paras unos metros antes del semáforo o te toca sacar la cabeza como las tortugas por encima del volante para poder verlo.

    En carretera hay dos puntos destacables, su aplomo y su suavidad. Como podrás imaginar, metes sexta y te olvidas, a no ser que busques grandes aceleraciones. La suspensión se antoja algo dura (no excesiva), pero a cambio nos ofrece una estabilidad fuera de toda duda, con un aplomo en curvas rápidas muy bueno. La sensación de seguridad cuando conduces este León es constante, gracias a su bastidor, dirección y a la gran elasticidad de su propulsor.

    ¿Sabes que a veces menos es más? Pues sí, a veces con menos potencia puedes ser más rápido. A ver como se come esto. Imagínate, tu Leoncete TFSi con nada más y nada menos que 185 CV, su efectivo bastidor y una carretera de montaña muy, pero que muy retorcida. Pues si el equilibrio entre suspensiones, amortiguación, chasis y motor es el correcto, como es el caso, y le acompañan unos buenos frenos, neumáticos y dirección... eres capaz de ir más rápido que con otro coche con 50 CV más (no te voy a dar nombres, claro). Tan importante es la efectividad de todas las partes, como el equilibrio entre ellas y, es fundamental, las sensaciones que te transmitan. A los mandos del León todo parece fácil, la dirección es encantadora, los balanceos mínimos, pocos rebotes... te hace conducir mejor. Si a eso le sumamos una entrega de potencia continua y sin sobresaltos, tenemos una salida de curva rapidísima con mínimas pérdidas de tracción a pesar de tratarse de un tracción delantera con una potencia más que considerable.

    Pues ya lo sabes, gasta algo más que un Diesel, pero no demasiado. Es más silencioso, muy suave, discreto y efectivo. Además es fácil y no tiene grandes defectos en ningún apartado, un producto equilibrado.

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