Motores, prestaciones y consumos COMPORTAMIENTO
Altas prestaciones
Antes que nada hay que dejar claro que cualquiera de estos tres vehículos tienen un comportamiento excepcional, incluso el Astra que es el único que no lleva multibrazo en el eje posterior. Las diferencias son matices y sensaciones que aprecias conduciendo uno y otro, pero te aseguro que con cualquiera de ellos puedes pasar unos ratos divertidísimos. Hay que destacar la doble personalidad del Astra gracias a su sistema de suspensión IDS+ que endurece la suspensión y le da una respuesta al acelerador más rápida cuando se conecta.
En un uso ciudadano el Golf se lleva el gato al agua y con bastante ventaja, claro que juega con ventaja al ser el único que cuenta con cambio automático. El DSG en modo automático es la opción perfecta para callejear, casi ni te enteras de los cambios y te ahorras estar pendiente del pedal de embrague. Con el Focus y el Astra tampoco es difícil moverse por la urbe, pero si no estás acostumbrado a conducir coches potentes necesitarás un pequeño periodo de adaptación para no ir tironeando en las aperturas y cierres de gas suaves. Detrás se situaría el Focus, que con un motor con bajos y medios 'como para exportar' nos saca de cualquier situación a golpe de gas vaya en las revoluciones que vaya. ¡Ah! Y porque en estas circunstancias el sonido del motor es fabuloso y te invita a cambiar de marcha con frecuencia.
Cuando salimos a carretera y circulamos por autopista es complicado buscar las diferencias porque para hacerlo tenemos que rodar a un ritmo disparatado. Mejor tener la cabeza y el pie derecho fríos y mantener ritmos lógicos. En estas circunstancias me quedo con el Astra, es el más silencioso, el que lleva el escape más discreto y el que mayor confort ofrece sin conectar la función Sport. Si lo hacemos pasa a ser el peor porque se queda duro como una tabla y te vas comiendo todas las irregularidades del pavimento. El segundo clasificado en este caso sería el Golf, con unas suspensiones algo más duras pero bastante amables.
Pero amigo, donde de verdad hay que fijar las diferencias importantes entre estos tres pura sangre es cuando la carretera se empieza a retorcer y a adentrarse en la montaña. Aquí disfrutaremos de lo lindo y, dependiendo de tus preferencias, apreciarás más a uno u otro.
Personalmente me ha encantado el trabajo realizado con el Astra, poco o nada tiene que ver los las generaciones anteriores y la suspensión IDS+ hace que las sensaciones se multipliquen por tres cuando pulsamos la dichosa teclita del salpicadero. Además es el único que 'pasa' del multibrazo en el eje trasero y se conforma con un eje torsional, demostrando que no sólo hay una solución válida para conseguir un comportamiento de primera línea. Las sensaciones son muy racing, la suspensión es la más dura con diferencia y la dirección te informa de todo lo que pasa. Pisa muy aplomado y a veces hasta llegas a pensar que te has subido a un kart en vez de en un turismo debido a los continuos rebotes si el asfalto no está muy bueno. La parte negativa la encontramos en las pérdidas de tracción, son muy frecuentes cuando nos enfrentamos a curvas cerradas y con mal firme. Su terreno favorito son las curvas de radio medio y buen asfalto, ahí demuestra toda su precisión, es como un tiralíneas.
El Golf es el más polivalente y el más fácil. Su dirección filtra más que la del Astra pero sigue informando correctamente. Las suspensiones pecan un poquito de blandas cuando entramos en giros cerrados sin compasión y la carrocería se inclina algo más que la del Astra, eso sí, las pérdidas de tracción son mucho menores y nos permite disfrutar de los tramos más revirados. Además el ESP es poco intrusivo y con una actuación muy suave. En combinación con el cambio DSG la diversión está asegurada, tecla para arriba, tecla para abajo¿ la rapidez de respuesta es fantástica y la efectividad del conjunto sobresaliente.
Por su parte el Focus me dejó un tanto desconcertado. Por un lado su motor tan lleno en regímenes medios se quedaba un poco atrás cuando la aguja del cuentavueltas se acercaba a lo más alto y en tramos muy retorcidos me obligaba engranar una marcha más larga de la que hubiese deseado para poder salir rápido, aunque es posible que fuese un defecto de la unidad probada. La dirección para mi gusto es un poco blanda incluso en la posición deportiva (se configura la dureza) y me faltaba un poco de 'feeling' en el momento de apoyar con fuerza. Pero por lo demás es excelente, la sujeción de los asientos es brutal y si no te pasas con el gas puedes salir de las curvas como un tiro. ¿Pierde tracción? Pues claro, como todos los tracción delantera con buen caballaje, pero menos que el Astra e incluso que el Golf. Lo mejor es lo divertido que puede resultar si nos soltamos la melena e incitamos un poquito a la trasera para que nos ayude a cerrar los giros. Las reacciones no son a cámara lenta como en el Golf, pero es muy sencillo corregirlo y, sobre todo, provocarlo.
La verdad es que si tuviese que elegir uno de los tres lo tendría muy difícil, todos se encuentran a un gran nivel. La verdad es que haría una mezcla con los tres e iría eligiendo lo que más me ha gustado de cada uno. Del Golf elegiría la postura de conducción (yo soy alto y es el que mejor se adapta), el cambio DSG, su motor a altas vueltas, el tacto de la dirección y la habitabilidad trasera. Del Astra me quedo sin dudarlo con su suspensión IDS+ y su doble personalidad, cómodo a diario y salvaje cuando lo necesitas. Mientras que del Focus me quedo con su empuje en bajos y medios, el sonido del motor y lo divertido que resulta en curvas. La estética te la dejo a tu gusto, aunque yo me decantaría por algo discreto como el Astra, sencillo pero demoledor.