Motor, prestaciones y consumos
COMPORTAMIENTO
Viajes de placer
Si la utilización predominante del Q7 es por ciudad, a buen seguro que no disfrutaremos de las mejores cualidades que nos ofrece este Audi. En este medio su conducción no es precisamente de las más fáciles. Sus enormes dimensiones nos obligan a estar muy atentos entre la circulación y en calles estrechas, aquí hay que tener especial cuidado con sus enormes retrovisores exteriores. Las maniobras no son tampoco tarea fácil, pero gracias a la ayuda de los sensores de aparcamiento con aviso acústico, visual y la cámara de visión trasera que equipaba nuestra unidad de pruebas, la cosa mejora notablemente. La cámara trasera me parece de las mejores que he probado, porque deforma muy poco la imagen dando una idea muy aproximada de las dimensiones y distancias. Además incorpora un gráfico que marca la trayectoria del vehículo según el giro de volante. Hablando de giros, la distancia de giro entre paredes del Q7 es de 12 metros, la verdad es que es un poco amplia y se agradecería una capacidad de giro mayor para maniobrar con más soltura los cinco metros del Q7.
Donde este alemán muestra sus cualidades es en amplias carreteras, que no te deje engañar su aspecto off-road, el Q7 es toda una berlina de lujo, con aspecto de todo terreno, sí, pero una berlina de lujo. En este tipo de trazados el confort de marcha es enorme, al completo equipamiento y al espacio en las dos primeras filas de asientos hay que sumarle un buen aislamiento de los baches y escasos balanceos de la carrocería. Penaliza por el ruido aerodinámico que entra en el habitáculo, que a alta velocidad es mayor de lo esperado pero no llega a resultar molesto. El Q7 resulta estable y muy aplomado en carreteras con buen firme, permite mantener cruceros rápidos sin ningún problema, casi como si se tratase de una berlina. El 'casi' lo pone el peso del conjunto, que es algo que debemos tener siempre presente a la hora de afrontar cambios de dirección, frenadas y aceleraciones.
'Montañero terracero'
El Q7 es como el típico montañero que se compra el equipo más molón para lucirlo en una terracita tomando un vermú. Que nadie se dé por ofendido, cada uno se gasta el dinero en lo que quiere y disfruta a su manera. El caso es que el Q7 tiene un aspecto demoledor que hace pensar que puede ser el terror de los caminos y trialeras. La verdad es que sus dotes camperas están bastante limitadas, tiene las cualidades que le aporta su altura extra con respecto a un turismo convencional, la tracción integral y su gran diámetro de rueda, nada más. De hecho, no es claramente superior a su 'primo' el A6 Allroad que es bastante más bajito. Sólo con acercarnos al monte ya empezamos a notar sus limitaciones. En carreteras de montaña obliga a mantener un ritmo mucho más pausado que en autovía, sus grandes dimensiones y su tonelaje pasan factura. La deriva es considerable y si forzamos el ritmo acabaremos mareando al personal y gastando un dineral en neumáticos, porque para hacer girar deprisa, parar y sacar rápido de las curvas tres toneladas... las pobres gomas sufren lo suyo.
Cuando dejamos atrás el asfalto el Q7 nos sorprende gratamente por la comodidad con que nos transporta por las pistas de tierra. Filtra las irregularidades mucho mejor de lo que esperamos al ver su comportamiento en carretera, aunque no deja de ser duro. Pero los neumáticos son totalmente asfálticos y con medidas muy anchas (275/45 R 20), los recorridos de suspensión son cortos, no hay reductora, su distancia entre ejes es muy grande y hay bastantes plásticos que romper en el frontal y la trasera. Salirse de pistas sencillas es empezar a jugársela: es fácil que se le atragante alguna trialera o que alguna de esas malditas piedras cortantes nos destroce algún neumático.
Está claro que no es un auténtico todo terreno ni pretende serlo. El Q7 es una de esas berlinas de lujo 'altas' con un aspecto menos serio y a la que no duele tanto meter por pistas de tierra, manchar de barro o pasar por obstáculos puntuales para acceder a nuestro rincón favorito en medio de la montaña.