20/06/2006

AUDI Q7 3.0 TDi: EL GIGANTE DE HIERRO

Su majestuosidad atrae las miradas como el azúcar a las moscas. Dentro puedes disfrutar de la comodidad de una berlina y de la altura de un todo terreno, además su conducción no desmerece.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño
  • Habitáculo y equipamiento
  • Comportamiento

    MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO

    Sin abusar
    El propulsor elegido para las versiones Diesel es un seis cilindros en V de 2.967 cc, inyección directa con common rail y cuatro válvulas por cilindro. Desarrolla 233 CV de potencia máxima a 4.000 rpm y un par motor máximo de 500 Nm a 2.750 rpm. Sobre el papel, vistas las dimensiones del Q7 y los 'todopoderosos' propulsores que equipa la competencia no parece una barbaridad hablar de 233 CV para este coche. Pero la realidad nos dice otra cosa, con 'sólo' esos caballos el Q7 se mueve muy bien, acelerando sus casi tres toneladas de 0 a 100 en 9,1 segundos y alcanzando una velocidad máxima de 210 km/h. Las recuperaciones son más que suficientes y demuestra que no son necesarias unas desorbitadas cifras de potencia para disfrutar del Q7. Lo único que podemos echar en cara a este propulsor es una rumorosidad algo elevada sobre todo a bajas vueltas, por lo demás se muestra muy suave y voluntarioso.

    El tres litros trabaja en conjunto con un cambio automático Tiptronic de seis velocidades con posibilidad de utilización secuencial, con un manejo correcto y agradable. Los consumos son la parte menos mágica, con 8'3 litros a los cien en carretera, 14'6 en ciudad y 10'5 en uso mixto como cifras homologadas. El consumo medio durante la prueba con todo tipo de utilizaciones y ritmos fue de 13 litros a los cien.




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