Motor, prestaciones y consumos COMPORTAMIENTO
Tan iguales... y tan diferentes
Es curioso lo diferentes que pueden llegar a ser estos dos 'cacharrillos' sólo por los distintos propulsores y eso que las potencias son muy similares.
Empezamos por los parecidos. Ambos son ágiles, por dimensiones, peso y visibilidad. Te hacen gastar lo mínimo en tus trayectos diarios gracias a sus consumos ajustadísimos. La insonorización es mínima, incluso puedes escuchar con claridad como golpean las gotas de agua contra los bajos de las puertas cuando circulas en mojado. Los balanceos de la carrocería no son muy exagerados en los apoyos fuertes y los neumáticos de 155 son suficientes para mantenernos en la trayectoria, no así la sujeción lateral de los asientos.
Y ahora al tema, las diferencias de propulsor. El C1 con su motor Diesel disfruta callejeando a medio régimen, porque cuando le subes de vueltas el sonido invade el habitáculo y no es muy agradable. Además tampoco vas a lograr mucha mejora en las prestaciones a partir de 3.000 rpm, mejor pasar a una marcha más larga.
Entre dos y tres mil rpm recupera que da gusto y es curioso lo rápido que puedes llegar a moverte de semáforo a rotonda con la aguja del cuentavueltas sin pasar de 1.500 rpm, abusando a tope de las marchas largas. A esas vueltas no le puedes pedir una buena respuesta si necesitas una dosis de potencia, pero entre que cae casi hasta ralentí y que le aceleras un pelín y luego vuelve a caer y tal, al final has recorrido un montón de kilómetros por ciudad con muy poquito gasoil. En resumen, es agradable, sencillo y bastante ruidoso.
El Aygo con su tricilíndrico de gasolina es otra historia. La insonorización es igual de mala que en el C1, pero el sonido del motor es menor y más agradable. Los propulsores de tres cilindros me suelen recordar al sonido de una máquina de coser, pero he de reconocer que en este caso no es tan raro. El Aygo es más suave, tiene más potencia en baja de lo que a priori podía imaginar y se muestra muy voluntarioso.
Te permite mantener marchas largas y recuperar decentemente desde bajos regímenes, aunque no como el Diesel, claro. Pero lo más divertido es trabajar en la zona media y alta del cuentavueltas, ahí es donde demuestra todas sus ganas y nos permite movernos por la ciudad a un ritmo fantástico. La verdad es que he de reconocer que me encantan los coches pequeños, puedes colarte por pequeños huecos y conducir con una soltura que los grandes no te permiten.
En carretera el Aygo va más revolucionado y es donde mayor diferencia de consumo podemos encontrar con respecto al Diesel. Pero la suavidad del tricilíndrico, su menor rumorosidad y las ganas con las que se mueve hace difícil una elección que sobre el papel debería haber ganado holgadamente el C1 con su motor Diesel. Personalmente me decantaría por el Aygo por su motor de gasolina, me parece más divertido y mucho más práctico. Pensando en tener que hacer muchos kilómetros al año sacrificaría un poco de diversión por el ahorro que ofrece el C1 con su motor Diesel.
De todas formas hay muchas más configuraciones posibles si estas no se adaptan justo a tus gustos, ambos se ofrecen con propulsores de gasolina y Diesel, con tres y cinco puertas y con diferentes niveles de equipamiento... ¡Ah! Y no te olvides del Peugeot 107 que es el mismo coche visto por Peugeot.