Motor, prestaciones y consumo
COMPORTAMIENTO
La comodidad vence a la deportividad
Su diseño deportivo se ve superado en esta motorización por unas sensaciones de comodidad arrolladoras. El Grande Punto muestra su lado más amable con los ocupantes gracias a un elogiable trabajo de insonorización y aislamiento de los trenes de rodaje. Las suspensiones son benevolentes con nuestra espalda sin descuidar la rigidez ante los balanceos de la carrocería ni la estabilidad. El propulsor empuja de manera suave y continua, el cambio tampoco es brusco y la dirección es blandita, sobre todo para aparcar con la función City. La verdad es que la dirección bien podría tener algo menos de asistencia y marcarnos mejor lo que pisan las ruedas, pero muchos usuarios agradecerán su suavidad en conducción urbana.
En ciudad sólo le podemos sacar un par de pegas. La primera es un tacto de freno brusco, de los que nada más tocar el pedal frena un montón. No es nada grave, cuestión de acostumbrarse, pero choca un poco con el tacto sedoso del resto de aspectos del Punto. La segunda pega es la colocación de la luz de marcha atrás, abajo del todo a la derecha, que no es muy visible. No es el único modelo que la lleva ahí situada, pero es cierto que como tengas un coche detrás bastante cerca y tengas que ir marcha atrás más te vale decírselo por señas, porque no la va a poder ver.
En autopista y autovía saca a relucir su lado más ahorrador, aguantando la sexta en los repechos más de lo esperado. No nos llevemos a engaño, no es un dos litros, pero sabe mantener un crucero de 140 Km/h con dos personas 'sin ponerse colorado'. En grandes curvones se muestra asentado, sin saltos y manteniendo la trayectoria si forzamos el apoyo. Aquí es donde la dirección le limita, al ser tan blanda hay que manejar el volante con tacto.
Si nos adentramos en una de nuestras bellas carreteras de montaña el Grande Punto nos llevará hasta lo más profundo de nuestra geografía, aunque aquí su autonomía teórica de 1.282 Km se verá mermada sobremanera y para aprovechar la potencia del motor haremos uso del cambio con frecuencia. Los asientos delanteros no sujetan muy bien el cuerpo en las curvas, se sujeta mejor el coche al suelo, sobre todo con los 195/55 R 16 opcionales que monta la unidad de pruebas. Se agarra al suelo con uñas y dientes sin grandes balanceos de carrocería. El chasis se siente claramente superior al propulsor y su brillante comportamiento sólo se ve enturbiado por una dirección que flota un poco en fuertes apoyos y unos frenos muy potentes pero poco progresivos.
Ya lo ves, urbanos hay muchos, unos mejores en unas cosas y otros mejores en otras. El Grande Punto se muestra como una opción muy equilibrada, que no destaca en nada pero cumple perfectamente en todos los aspectos. Eso sí, con un diseño diferente, por fuera y por dentro, para eso es italiano ¿no?