Motor, prestaciones y consumos
COMPORTAMIENTO
¿Quieres diversión?
Da igual el escenario que elijamos, este pequeño alemán va a dar todo de sí mismo para que te lo pases como un enano. Si nos movemos por ciudad se muestra su lado más ágil y no se cansa de demostrarnos su superioridad en recuperaciones con respecto al resto de coches que van a nuestro alrededor. La dirección es rápida y la visibilidad trasera es buena, esto hace de los cambios de carril una maniobra sencilla y segura. Los mayores problemas que encontraremos en la urbe con el Polo serán la sonoridad elevada del motor (sobre todo a bajas vueltas) y el maletero estrecho para transportar objetos voluminosos.
Si nos adentramos en vías rápidas tampoco nos va a defraudar. No tiene el aplomo de un compacto, pero casi. Salta y rebota muy poco a alta velocidad, aborda las grandes curvas con seguridad y, por supuesto, siempre tiene una buena reserva de potencia. Si lo que buscamos es comodidad, los firmes tarados de la suspensión no van a colaborar mucho, no llega a ser incómodo, pero te tienen que gustar los coches 'duritos'. A pesar de su condición de urbano 'crecidito', mide casi cuatro metros, no le asusta afrontar viajes. En estas circunstancias podemos registrar consumos recortadísimos gracias a su elevado par motor que nos permite engranar la sexta y no sacarla casi hasta que lleguemos a nuestro destino.
Cuando la carretera empieza a revirarse y las rectas empiezan a escasear este Polo reafirma la opinión de 'esos' que creen que el futuro es el motor Diesel. Parece increíble lo poco que le cunden las rectas, se las merienda en un suspiro y en cuanto te despistas ya estás en la siguiente curva. Y no creas que en la curva pierde lo que ha ganado en recta, es muy efectivo.
La dirección tiene un tacto firme, es rápida y precisa, transmitiendo la información necesaria al conductor. Los frenos no muestran síntomas de fatiga prematura ante el uso intensivo, deteniendo el coche sin problemas. El cambio es un gran aliado en estas carreteras porque gracias a sus recorridos no muy largos y su precisión nos facilitará el aprovechamiento de los 130 CV. Claro, que para no dejarnos ninguno de estos caballos por ahí tirado a la salida de cualquier curva, tenemos que tener las cosas claras y acelerar con cabeza. Si no lo hacemos así y el pie derecho nos pesa en exceso perderá tracción, es mucho par, mucha potencia, poco peso y tracción delantera. En el momento en que el apoyo sea fuerte y aceleremos con ganas la rueda interior empezará a patinar y al final lo único que conseguiremos será perder tiempo, dinero en neumáticos y categoría.
Es ágil, divertido y gasta poco, además no se amedrenta si tiene que salir de viaje y se muestra muy efectivo en todo tipo de carreteras. Este Polo no sé a qué sabe, pero deja un buen sabor de boca.