Comportamiento
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO
Mezcla explosiva
La receta consiste en juntar el veterano 1.9 TDI de 130 CV con un cambio de seis velocidades y el pequeño Polo. El resultado es una bala, un coche ágil, divertido y con un consumo muy bajo. Este propulsor es un cuatro cilindros en línea de ocho válvulas, esos 130 CV los arroja a 4.000 rpm, con un par máximo de 310 Nm a 1.900 rpm. La potencia se entrega a saco, por debajo de 1.700 rpm encontramos fuerza suficiente para mover al pequeño Polo, pero a partir de ahí notamos como nuestra espalda se aprieta contra el respaldo del asiento y la aguja del cuentavueltas escala como una loca en busca de las 4.000 rpm, punto en el que empieza a perder fuelle. Lo bueno es que el motor no se acaba de repente y te deja unas cuantas vueltas todavía útiles que nos pueden venir muy bien en un adelantamiento lento o circunstancias parecidas.
El cambio es de seis velocidades, con un tacto preciso y un escalonamiento acertado para aprovechar hasta el último caballo que nos ofrece el motor. Ambos, propulsor y cambio, trabajando en equipo y en alianza con un peso no muy alto, 1.170 Kg en vacío, consiguen que el Polo acelere de 0 a 100 en 9,2 segundos y que alcance una velocidad máxima de 206 Km/h. Pero lo verdaderamente fascinante son las recuperaciones, como es capaz de empujar y empujar desde bajas vueltas incluso en marchas largas.
Los consumos sólo se resienten cuando nos decidimos a disfrutar de la potencia del TDI con insistencia, aun así no son desmesurados. Las cifras homologadas son 4,3 litros a 120 en carretera, 6,8 en ciudad y 5,2 en uso combinado. Yo no me acerqué a estas cifras en uso combinado en la primera parte de la prueba, imagino que me dejé llevar por la tentación y aun así no pasó de los 8 litros. Pero manteniendo una conducción alegre y racional podemos marcar consumos entre 6 y 7 litros sin problemas.