Motor, prestaciones y consumo
COMPORTAMIENTO
Buenas sensaciones
La conducción de este León tiene virtudes sea cual sea el escenario donde nos encontremos. En ciudad la elasticidad de su motor nos hará movernos de un lado a otro con suavidad y sigilo, porque la rumorosidad mecánica es muy baja. Con la cantidad de revoluciones útiles del propulsor ahorraremos muchos cambios de marcha, podemos salir casi desde parado en tercera sin 'toses' ni tirones. La visibilidad trasera se mueve en la media de los coches modernos, no es muy buena desde el interior (por los reposacabezas traseros y las lunetas pequeñas) y hay que ayudarse de los generosos retrovisores exteriores.
En autopista o autovía nos muestra su cara más cómoda. Los cortes de asfalto y baches son filtrados sin problemas, mientras que los balanceos son muy contenidos. Se muestra aplomado en curvones rápidos, con una dirección firme que nos informa bien de lo que pasa bajo los neumáticos. El propulsor no es una bomba, pero nos permitiría mantener cruceros más que ilegales hoy en día. La correcta elección de los desarrollos y los brillantes medios del motor nos deja aguantar la quinta en importantes subidas.
Donde mejor podemos evaluar las mejoras del bastidor del León es en carreteras de montaña, aunque dado el alto nivel del chasis, suspensiones y la potencia 'contenida' del motor, es difícil ponerle en apuros. Aquí, en busca del límite de adherencia, podemos comprobar que, aun con suspensiones normales, los balanceos de la carrocería son muy limitados. El agarre parece infinito hasta que deja de serlo y el morro busca el exterior de la curva. El tren posterior permanece inamovible en la trayectoria, ¡bendito multibrazo trasero! La tracción es buena, el pobre 1.6 lo lleva claro si pretende amedrentar a este chasis, y la conducción es precisa y segura. Esta versión no equipa ESP de serie y la verdad es que en seco no es necesario, aun así sigue siendo una buena opción, sobre todo pensando en lluvia y terrenos con poca adherencia. Los frenos no muestran síntomas de fatiga con facilidad y la dirección es igual de precisa en fuertes apoyos que en una conducción más relajada.
Este 'leoncito' de apenas 16.000 euros se antoja como una opción más que buena por comportamiento, confort y economía. Le tienes con más equipamiento, con más caballos, con suspensiones más duras, con neumáticos más anchos, pero ya no estamos hablando de este precio. Polivalente, suave, silencioso, cómodo y fácil de conducir, así es el León más sencillo.