Comportamiento
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Si te sientas, estás perdido
El interior del nuevo León, una vez más, es un calco del Toledo y Altea, salvo por la postura de conducción. La verdad es que es un acierto haber mantenido este diseño, es mucho más moderno que el del anterior modelo y todo queda muy a mano.
Existen dos tipos de plástico en el salpicadero, uno en la parte frontal y otro al fondo, donde ya casi no llegamos a tocar con la mano. El que está situado en la parte frontal es correcto, pero en este caso no es símil carbono como en el Altea y Toledo perdiendo en atractivo, este es más sencillo. El plástico que hay en la parte más al fondo del salpicadero es el mismo que recubre parte de las puertas, este es bastante peor, muy duro al tacto y delicado frente a los ocasionales arañazos. Las terminaciones son bastante buenas, no encontramos plásticos con rebabas significativas ni plásticos mal acoplados.
La consola central sale hacia el conductor en su parte alta para acercarle los mandos, todos ellos situados bastante altos, para no tener que desviar la mirada de la carretera en exceso. El único 'pero' es que puede agobiar un poco la cercanía de la parte baja de la consola con la palanca del cambio cuando está engranada la 1ª, 3ª o 5ª.
Es fácil encontrarse cómodo al volante del León sea cual sea nuestra estatura gracias a las múltiples regulaciones en el volante (altura y profundidad) y asiento (altura), amplia altura libre al techo, buen espacio para las piernas y la ya comentada buena colocación de los mandos. He de confesar que soy bastante maniático en lo que se refiere a los asientos, al fin y al cabo es tu principal contacto con el coche.
Un buen asiento debe sujetar correctamente el cuerpo en curvas y deceleraciones, debe tener un mullido lo suficientemente duro como para no fatigarnos en exceso en largos viajes y lo suficientemente blando para que no sea incómodo. Debe ser ergonómico y regulable para que se adapte bien a las formas del cuerpo y diferentes posturas de conducción, todo esto sin dejar de lado la seguridad. Los asientos del León cumplen con nota en la mayoría de estos puntos, gana por goleada a la competencia y no debemos olvidar que estamos hablando de la versión más básica. Son firmes, con el respaldo muy alto, con buenas formas, recogen y sujetan el cuerpo muy bien, sólo se puede echar en falta la regulación lumbar que sí llevan versiones superiores.
El equipamiento de la versión Reference es suficiente aunque sin lujos: aire acondicionado, dirección asistida, ordenador de viaje, elevalunas eléctricos delanteros de un solo toque, cierre centralizado, radio-CD integrado, seis altavoces, ABS, control de tracción, etc. La unidad probada contaba con algunas opciones, como el volante multifunción, elevalunas eléctricos traseros, sensores de aparcamiento trasero y llantas de aleación.
Las plazas traseras gozan de suficiente espacio para las piernas y altura, pero como en la mayoría, dos van cómodos y un tercero lo pasará un poco peor. El maletero tiene una capacidad de 341 litros, es de formas rectas, pero tiene algunas pegas. Es un poco estrecho, y gran parte de la capacidad la consigue por su altura, lo que obliga a apilar la carga. No lleva rueda de repuesto, sólo un kit antipinchazos, que no te da las mismas garantías que la rueda, claro. Si quieres rueda, tendrás que pagarla y más vale que la pongas de las de emergencia, porque una con medida normal no cabe y pierdes espacio de carga.