Comportamiento.
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Sencillez ganadora
Lo que primero llama nuestra atención al acceder al habitáculo del pequeño Suzuki es precisamente la facilidad con que se realiza esta operación, tanto en las plazas delanteras como en las traseras. Las amplias puertas, la forma de éstas y la altura de su carrocería facilitan un acceso que, a tenor del tamaño del vehículo, parece más complicado.
El diseño del salpicadero es sencillo, moderno y, una vez más, con reminiscencias que recuerdan a Toyota, en concreto el volante, cuadro y equipo de audio. Los materiales empleados muestran buena calidad y acabados, pero se echan en falta más huecos. El cuadro nos presenta la información muy clara y legible, además, en el centro del salpicadero cuenta con una pequeña pantalla con reloj, temperatura exterior y consumo instantáneo.
El Swift en su versión GLX, la más equipada, incluye dirección asistida, aire acondicionado, elevalunas eléctricos delanteros, cierre centralizado con mando a distancia, retrovisores eléctricos, radio-CD integrado con mandos en el volante y llantas de aleación de 15 pulgadas. En cuanto a seguridad, podemos encontrar ABS, EBD, y un sinfín de airbag distribuidos por el habitáculo. No encontramos, ni en opción, un control de estabilidad. Sus reacciones son nobles y la potencia del motor muy justita, pero no estaría de más incluir un ESP en la lista de opciones, aunque sólo sea para los futuros compradores residentes en zonas húmedas o de montaña.
El volante, de diámetro contenido, tiene regulación en altura al igual que el asiento del conductor. La postura de conducción es correcta, con mucha altura libre y con el parabrisas en posición más vertical de lo habitual, lo que hace que el pilar izquierdo estorbe mucho menos en las incorporaciones a rotondas y cruces. La anchura del habitáculo no es muy grande, pero no llegamos a tener sensación de agobio, además, el espacio para las piernas es mucho mayor de lo que a priori podríamos pensar.
Las plazas traseras también gozan de buen espacio para las piernas, cabeza y hombros, siempre teniendo en cuenta que estamos ante un vehículo de menos de 3,70 metros. El maletero cubica 213 litros de capacidad, con una boca de carga baja y formas muy cuadradas. El único problema es que gran parte de esa capacidad se consigue a lo alto, la base es pequeña y obliga a apilar la carga y hay que levantar la bandeja con la mano porque no lleva las típicas 'cuerdecitas' uniéndola con el portón.