Motor, prestaciones y consumo.
COMPORTAMIENTO
No le busques los 3 pies al gato
El MX-5 es lo que es, un biplaza descapotable con el que disfrutar de la conducción y las sensaciones a ras de suelo. No podemos buscar un confort excesivo, ni una gran habitabilidad. Los sonidos del motor y del aire al golpear con la capota o las uniones son notables, sin llegar a resultar molestos. Rodando descapotado, las turbulencias son mínimas y la pequeña pantalla plástica que equipa cumple con su función anti-rebufo.
En ciudad podemos disfrutar doblemente del MX. Porque despierta admiración a su paso y porque se mueve con mucha agilidad sin exigir esfuerzos. El motor coge vueltas sin brusquedades, con unos bajos y medios más que suficientes para no tener que recurrir constantemente al cambio. La dirección es firme, incluso algo dura para maniobrar, y muy rápida, lo que hace de los cambios de carril un movimiento veloz, fácil y divertido. Para rozar el gozo total en su conducción por la urbe habría bastado un escape con una melodía en bajos un poco más ronca¿ por eso de darle un poco de ambiente a los 'aceleroncitos'.
Cuando nos adentramos en autopista o autovía el 'Mazdita' nos invita a mantener cruceros dentro de la lógica, porque a medida que aumenta la velocidad, aumenta el ruido dentro del habitáculo. Los baches de la calzada van directos a nuestros riñones y, claro, a mayor velocidad...
Para aprovechar todo el encanto del MX-5, nada mejor que una carretera de montaña con buen asfalto, pocos baches y muchas curvas, cuantas más, mejor. Ese motor, aparentemente burgués y encerrado en una carrocería muy pequeña, cambia su comportamiento a medida que la aguja del cuentavueltas escala por el marcador.
Si lo mantenemos en la zona buena (entre 5.000 y 6.700 rpm), cosa fácil por otra parte gracias al tacto y precisión del cambio, la diversión esta asegurada. El MX sale de cada giro deseando llegar al siguiente. Como pesa muy poco, la entrada en curva es rápida, permitiendo retrasar la frenada hasta el mismo punto en el que iniciamos el giro. Se muestra muy controlado, su escasa altura le beneficia en el paso por curva, dejando para otros los balanceos de carrocería.
El control de estabilidad tiene un funcionamiento agradable, no es muy brusco ni te deja 'colgado' al cortarte bruscamente el gas en mitad de la curva como ocurre con otros coches. Las pérdidas de tracción no son muy elevadas, a menos que las forcemos o el firme sea deslizante, en estos casos, la lucecita amarilla se encenderá constantemente. Pero si 'pasamos' de las ayudas, podremos dibujar las curvas a golpe de gas y haciendo contravolante como buen propulsión trasera que es. Ojo, porque con la gran sección de goma que tenemos en contacto con el suelo (205/45-17) y el escaso peso del conjunto, las reacciones no son precisamente suaves. Es fácil salir 'rebotado' para el lado contrario al intentar corregir el sobreviraje.
Un pequeño capricho capaz de darte sensaciones similares a las de sus competidores, todos ellos de mayor precio, e incluso llevarte todos los días al trabajo. Aunque, piensa que cuando llegues al 'curro' con una sonrisa de oreja a oreja y cara de tonto, seguro que tus compañeros te miran raro.