Comportamiento.
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO
Trabajo fácil
El propulsor es un 4 cilindros de explosión con 1.999 cc, 16 válvulas, distribución variable e inyección multipunto. Desarrolla una potencia máxima de 160 CV a 6.700 rpm y un par máximo de 188 Nm a 5.000 rpm. Su tacto es más suave de lo esperado, hasta el sonido de escape parecía que iba a ser mayor. Pero que no sea un motor explosivo no hace precisamente aburrido al pequeño Mazda, porque en la zona alta del cuentavueltas la cosa se pone interesante. Además, sus escasos 1.170 Kg de peso en vacío facilitan el trabajo del propulsor enormemente.
El cambio es de seis velocidades, con un tacto muy racing, recorridos muy cortos, duros y precisos. La doble H es muy estrecha, lo que puede necesitar cierta adaptación, pero la situación de la palanca es sencillamente perfecta.
El MX-5 acelera de 0 a 100 en 7,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 210 Km/h. Los consumos homologados son: 6,5 en carretera, 11,2 en ciudad y 8,2 en ciclo combinado. Si no jugamos en exceso con el pedal del acelerador podemos conseguir medias de unos 9 litros a los 100 Km, no parece mucho a tenor del tipo de vehículo y sus prestaciones.