Comportamiento
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Un gran avance
El interior de este Kia poco o nada tiene que envidiar a los productos europeos, la mejora en la calidad, diseño y acabados es notable. El diseño del salpicadero, además de soso, es similar al de una berlina, sólo le delata la barra de sujeción para el acompañante. El cuadro de mandos muestra la información claramente, alternando la información analógica con la digital. Los mandos situados en la consola central (incluido el equipo de sonido) quedan un poco alejados. El acabado general es bastante bueno aunque todavía podemos encontrar algún plástico de calidad mejorable y no deja de sorprender encontrar un reproductor de casete en un coche de 2005, que a buen seguro en la mayor parte de las unidades sólo servirá para acumular polvo.
La postura de conducción es agradable y fácilmente adaptable gracias a la regulación en altura e inclinación del asiento y las de profundidad y altura del volante. Los asientos son anchos y cómodos, con una buena dureza del mullido y una correcta sujeción del cuerpo. Sin embargo, la tapicería probada que mezcla el símil piel con un tejido similar al terciopelo, resulta excesivamente calurosa.
Las plazas traseras son muy amplias, con buena altura libre, espacio para las piernas y con la banqueta alta, lo que permite ver mejor la carretera y flexionar menos las piernas. El respaldo de las plazas traseras se puede regular en inclinación y se abate en 40/60. Pero tanto espacio atrás tiene como contrapartida un menor espacio para la carga. El maletero tiene una capacidad de 385 litros hasta la cortina que cubre la carga. Resulta claramente escaso para cuatro personas, por mucho que sobrepasemos la línea marcada por esa cortinilla.
Es curioso, pero hay un detalle que suele pasar desapercibido cuando vemos un Sportage. Tradicionalmente los todo terreno han llevado la rueda de repuesto en el exterior de la parte trasera. Como herencia, los 'todo camino' han seguido con esa tendencia, pero el Sportage no, y eso conlleva dos problemas. El primero es una capacidad de maletero menor al tener que alojar la rueda dentro y la segunda es que no hay mucho sitio, por lo que se ha optado por montar una de emergencia de las de 'galleta'. ¿Te imaginas pinchar en mitad del campo a unos cuantos kilómetros del asfalto y tener que llegar hasta él con una rueda de galleta? Mejor no te lo cuento, pero por experiencia propia te garantizo que no es nada agradable ir sorteando piedras y obstáculos sabiendo que llevas una rueda especialmente delicada y que tu móvil no tiene cobertura.