Comportamiento.
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Amplio y muy práctico
En el interior del 1007 hay dos zonas claramente diferenciadas, las plazas delanteras y las traseras. En las delanteras se respira amplitud, todo lo contrario que podemos encontrar en las traseras. Éstas son estrechas y el espacio para las piernas no es mucho, aunque si desplazamos hacia atrás los asientos traseros la cosa mejora notablemente a pesar de reducir el maletero a la mínima expresión. Éste cuenta con 195 litros de capacidad mínima, ampliables deslizando hacia delante los asientos traseros, inclinando unos diez grados los respaldos de éstos o plegándolos por completo. La boca de carga es amplia, pero el suelo del maletero está bastante más bajo que ésta y, además, no es plano, estorban las fijaciones de los asientos.
Volviendo a las plazas traseras, por altura no habrá problemas y lo verdaderamente espectacular es la facilidad con la que se puede acceder a ellas, gracias a la amplitud de las puertas, la altura de la carrocería y la de las banquetas traseras.
Pero en este tipo de vehículos las plazas que más se usan con diferencia son las delanteras. Aquí la amplitud es notable, el amplio parabrisas, la posición elevada, lo lejos que queda el techo y las formas planas del salpicadero nos evocan una sensación de espacio mayor de lo que marca la anchura del habitáculo. Los mandos se encuentran correctamente situados, con la palanca de cambio en el salpicadero, muy cerca del volante. Los pilares delanteros no estorban en exceso y la visibilidad frontal es bastante buena. No podemos decir lo mismo de la trasera, porque los retrovisores exteriores están muy retrasados y son bastante pequeños. El volante es regulable en profundidad y altura, mientras que el asiento también tiene regulación en altura. El espacio para las piernas de los más altos es suficiente y, al tener una posición elevada, las piernas no van excesivamente flexionadas.
El equipamiento no tiene nada que envidiar al de las grandes berlinas, elevalunas y retrovisores eléctricos, climatizador, dirección asistida, luces y limpias automáticos y en la unidad probada podemos encontrar hasta un equipo de sonido con teléfono integrado, navegador, ordenador de abordo y sensores de aparcamiento.
Pero si hay algo que diferencia al 1007 de los demás son sus puertas. Son corredizas y con accionamiento eléctrico, algo que sólo se había visto antes en los monovolúmenes más prestigiosos. El montar este sistema de puertas no lo hace menos seguro ni pierde rigidez el chasis, de hecho es el más rígido de la marca del león y le han galardonado con cinco estrellas en los test EuroNCAP.
El funcionamiento de estas puertas presenta muchas ventajas. Podemos aparcar en sitios verdaderamente estrechos sin tener problemas para salir (la puerta no sobresale más que el retrovisor al abrirse), no golpearemos el coche del vecino al abrir la puerta y el espacio que queda para acceder a las plazas delanteras y traseras es mucho mayor que con puertas de compás. Además no tendremos que incorporarnos para ir a buscar el asa de la puerta y poder cerrarla como ocurre con la mayoría de tres puertas, basta con pulsar un botón en el salpicadero. Pero también hay alguna desventaja, por ejemplo la ausencia de apoyabrazos, el accionamiento puede resultar algo lento en algunos momentos, el anclaje del cinturón de seguridad está lejííííísimos y, una vez en marcha, aparecen crujidos en las puertas en baches y apoyos fuertes.