Comportamiento.
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO
Una cura contra las dudas de Fé
La mayor parte de motores de gasolina actuales tienden a buscar la facilidad de conducción y la suavidad, con una respuesta en bajos inimaginable hace unos años. Esto conlleva una falta de respuesta en alta y una 'sosez' que ha convertido a estos motores en aburridos si los comparamos con los turbodiesel.
Pero no hay nada mejor que un Mazda de gasolina cuando empiezas a plantearte serias dudas de Fé hacia la deportividad de los motores de gasolina. No hablamos de un motor puntiagudo, por supuesto que tiene una respuesta en bajos igual o mejor que el resto, pero cuando la aguja del cuentavueltas roza los 45 grados de inclinación... aparecen sensaciones ya casi olvidadas en los vehículos 'normales' y que son casi coto privado de los deportivos y los motores turboalimentados.
El propulsor de este Mazda es un tetracilíndrico en línea de dos litros, con 16 válvulas, atmosférico. Desarrolla una potencia máxima de 145 CV a 5.300 rpm y un par máximo de 185 Nm a 4.500 rpm. Hace gala de una respuesta en bajos impresionante, siendo capaz de recuperar en tercera sin tocar embrague desde ralentí con el aire acondicionado conectado y a pesar de los 1.600 Kg en vacío de este Mazda, eso sí, sin una sola queja, ni una coz, ni un retemblor, limpia y suavemente.
A partir de ahí, lo que quieras. En medios la respuesta es buena, sin ser excesivamente brillante, pero cuando pasamos el régimen de par máximo... Ahí es donde empuja como un demonio, entrega la potencia de manera noble pero contundente, sin los sobresaltos de los turbo.
Es una pena que el cambio de cinco velocidades no acompañe al buen hacer del motor, es algo impreciso, hay que buscar relativamente las velocidades y el tacto da sensación de mayor imprecisión y baja calidad. Los desarrollos son acertados y ayudan a mover la 'furgo' con soltura.
Acelera de 0 a 100 en 10,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 196 Km/h. Los consumos homologados son de 6,6 litros en carretera, 11 en ciudad y 8,2 en uso combinado. La verdad es que en un uso normal no se ha mostrado muy bebedor, marcando una media de 8 litros en carretera y unos 10 en uso combinado.