Motor, prestaciones y consumo.
COMPORTAMIENTO
De bote en bote
Es muy malo tener ideas preconcebidas, cuando te subes por primera vez al Panda 4x4 piensas que va a ser suave y ágil como su hermano de tracción delantera. La primera sensación es de pesadez, llegas incluso a mirar si te has dejado sin quitar un par de puntos el freno de mano. El peso no es el motivo principal de esa sensación, porque en la báscula sólo arroja 980 Kg en vacío. El lastre de la tracción integral y los neumáticos de 185 son más culpables. Una vez superada esa sensación, la verdad es que circulando por ciudad no se mueve mal. El motor muestra su lado más voluntarioso a bajo y medio régimen, permitiéndonos salir desde bajísimas vueltas sin tocar el embrague. Las suspensiones son más duras y llevamos un 'meneito' constante que recuerda a los antiguos TT con suspensión por ballesta (o al antiguo Panda).
Sus reducidas dimensiones, un motor muy benevolente con los abusos de las marchas largas y su buena visibilidad le convierten en un ciudadano muy a tener en cuenta, además no se asusta con los bordillos. Pero no busques deportividad, las aceleraciones bruscas no son lo suyo y si soltamos bruscamente el embrague la transmisión trasera golpea bastante fuerte.
Si salimos a carretera debemos de tener las ideas muy claras, no sirve para viajar, sus salidas deben ser ocasionales. Podemos mantener los 110-120 Km/h, aunque deberemos darle su tiempo para conseguirlos y no afrontar fuertes subidas. A esta velocidad el sonido del motor y el aerodinámico invaden el habitáculo.
En carreteras de montaña la falta de potencia es la principal característica, el ritmo será contenido por fuerza. Con semejante calzado, escaso peso y potencia, poner en apuros al bastidor es tarea difícil. Al límite tiende a subvirar, pero el mismo rozamiento de los neumáticos contra el asfalto le hace perder velocidad y volver a coger la trayectoria. Los balanceos no son excesivamente pronunciados, pero la escasa sujeción lateral de los asientos nos hará 'colgarnos' del volante.
Cuando decidimos dejar a un lado el asfalto empieza la diversión. Por pistas de tierra es muy divertido, te permite ir rápido y frenar en pocos metros, controlando los posibles derrapajes muy fácilmente. Su escasa distancia entre ejes, el reducido peso, sus ángulos de entrada, salida y la altura de la carrocería hacen que salve los obstáculos mucho mejor de lo que podríamos imaginar.
Trepa como un gato, aunque la primera se queda algo larga para estos menesteres. La tracción integral normalmente manda la tracción al eje delantero, pero mediante un acoplamiento viscoso reparte la potencia entre los dos ejes en función de las necesidades. Para el uso al que va destinado el Panda es más que suficiente, salvando firmes deslizantes, obstáculos en el campo y hasta más de una trialera con mucha soltura.