Motor, prestaciones y consumo.
COMPORTAMIENTO
Poca agitación
A este Honda no le van mucho los terrenos escarpados. En pistas de arena podemos movernos con soltura y comodidad. El tarado de las suspensiones es indulgente con nuestros riñones, pero los recorridos son cortos y cuando el terreno se complica aparecen las dificultades. Es fácil dejar una rueda en el aire, los neumáticos son de asfalto y pierde mucha tracción, la distancia libre al suelo es escasa, no tiene reductora y las primeras marchas son largas para las situaciones críticas, forzando en exceso el embrague.
La tracción es delantera en circunstancias normales, cuando es necesario se conectan las ruedas traseras y si hay pérdidas de tracción se frena la rueda que patina para transmitir la potencia a las otras. Si nos enfrentamos a fuertes subidas empiezan a patinar las ruedas una detrás de otra, el VDA las va frenando y el coche llega a calarse. Si desconectamos este sistema, las pérdidas de tracción son tan grandes que tendremos que coger carrerilla para subir la rampa. Está claro que no está pensado para trialear, pero su aspecto campero te hace pensar que puede dar algo más en campo de lo que es capaz.
En asfalto la cosa cambia, se comporta casi como una berlina. Lógicamente el peso y la altura le condicionan, pero su conducción resulta cómoda y agradable. Callejeando su voluntarioso propulsor le mueve con total soltura, camuflando su peso extra sin problemas. Cuando salimos a carretera el viento chocando contra el frontal empieza a hacer de las suyas a alta velocidad, pero lo cierto es que hasta 160 Km/h circula con total tranquilidad. Se muestra asentado en la carretera y los largos curvones no le asustan en absoluto.
En carreteras de montaña la escasa sujeción de los asientos y el balanceo de la carrocería nos invitan a llevar un ritmo más relajado. El motor nos empuja con ganas hasta la siguiente curva, pero su elevado peso se hace más patente y se nota como empezamos a derrochar el combustible. Al llegar a las curvas nos ofrece una frenada potente y muy progresiva. Una vez dentro, la carrocería empieza a tumbarse hacia el exterior de la curva, la dirección pierde precisión y, a poco que forcemos, los neumáticos nos avisan de que no vamos en un deportivo.
Ágil en ciudad, cómodo y rápido en carretera, tranquilo en tramos de curvas y apto para fáciles incursiones en tierra, todo esto con un motor fabulosamente suave y potente.