Comportamiento.
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO
Voluntad y buenas maneras
El CR-V pedía a gritos un motor Diesel y se lo han concedido. Nada más y nada menos que el 2.2 de inyección directa y common rail que monta su amigo el Accord. Este motor está fabricado en aluminio, es un 4 cilindros con 16 válvulas que desarrolla 140 CV a 4.000 rpm y un par máximo de 340 Nm a 2.000 rpm. Es sorprendente la suavidad que demuestra este propulsor, con niveles de vibraciones muy bajos, más propios de motores con más cilindros.
Además es muy silencioso, tanto que hasta callejeando con las ventanillas bajadas podemos engañar a los ocupantes diciéndoles que es un gasolina. Y por si fuera poco, se muestra muy voluntarioso. Trabajando mano a mano con una caja de cambios de seis velocidades con un accionamiento algo pesado pero preciso, consigue mover al CR-V con una soltura propia de una berlina convencional.
Con 1.625 Kg de peso en vacío y calzón rojo, consigue una velocidad máxima de 180 Km/h y para el crono en el 0 a 100 en unos buenos 10,6 segundos. No está mal para un todocamino de más de 4,5 metros de largo.
Los consumos homologados son de 8,2 en ciudad, 5,8 en carretera y 6,7 en recorrido mixto. Si normalmente hay variación entre los consumos homologados y los reales (sobre todo si la conducción es 'alegre'), en este caso la diferencia es bastante grande. Hay que tener en cuenta que la prueba se realizó con el aire acondicionado puesto. En ciudad cuesta bajarle de los 10,7 litros y en carretera rápido nos encontraremos gastando 9,5 a los 100. Las razones son claras, los cambios de velocidad son más costosos cuanto más pesado sea el vehículo y, además, con lo que empuja este motor te invita a llevar una conducción ágil.