Motor, cambio y consumo.
COMPORTAMIENTO
Seguridad infinita
Si al aplomo y estabilidad del A4 le unimos la tracción quattro, el resultado es una sensación de seguridad de alto nivel. En firmes deslizantes o situaciones comprometidas su comportamiento nos hace olvidar al instante el lastre extra que supone la tracción integral. Pero no nos dejemos engañar, tiene un tacto pesado, como las grandes berlinas de representación. Al acelerar se nota que lo hace a base de potencia bruta y el ordenador nos lo chiva con la información del consumo instantáneo.
En carreteras de montaña su excesivo peso juega en su contra y el cambio automático no ayuda. La reducción del motor es menor que con un cambio manual y nos obliga a trabajar más con los frenos. El peso se nos echa encima en la entrada de las curvas y el morro tiende a salirse de la trayectoria cuando buscamos el límite. Pero la tracción total minimiza las pérdidas de tracción y nos ayuda a recuperar la trayectoria cuando nos hemos pasado.
En cambio, conducir este A4 en carretera abierta es una verdadera delicia. El motor siempre está lleno y responde con rapidez a la más mínima insinuación del acelerador. Las firmes suspensiones eliminan de un plumazo los balanceos y cabeceos propios de vehículos de estas dimensiones. El paso por curvas amplias es rápido y muy preciso, su gran aplomo nos transmite una sensación de seguridad muy elevada, a lo que también ayuda una dirección firme y precisa.
La tracción integral, nos ofrece un extra en seguridad a la hora de afrontar firmes con poca adherencia. Por esto y por su capacidad de carga, no es extraño ver estos Audi en zonas de montaña o con unos cuantos pares de esquís en el techo.