Motor, cambio y consumo.
COMPORTAMIENTO Y PRESTACIONES
Sin perder el carácter
En cuanto a comportamiento, el Sportback es un calco de la versión de tres puertas, preciso, aplomado, estable y muy rápido en curvas.
En autopista o autovía hay que andarse con ojo. Su potente motor nos empuja sin darnos cuenta a cruceros muy elevados, parece que circulamos más lento gracias a la falta de movimientos de la carrocería y su aplomo.
Un motor Diesel, un peso elevado y una batalla tirando a larga, no son las mejores armas con las que afrontar un retorcido puerto de montaña. A pesar de ello, su efectividad en este tipo de tramos es muy buena. Las pérdidas de tracción son contenidas y el motor acepta un pequeño sobrerrégimen sin problemas. Podemos rodar casi al mismo ritmo que modelos de corte más deportivo como un Ibiza Cupra TDI, eso sí, más cómodos, con menos sobresaltos y, claro está, con menos sensaciones.
Los frenos son muy dosificables y la dirección, de tacto firme, muestra toda su precisión leyendo lo que está pasando bajo las ruedas sin 'tirar' en exceso del volante. Buscando el límite, el multibrazo trasero no dejará la trayectoria por mucho que le forcemos, así que será el eje delantero el que tienda a perder la trayectoria. Es noble de reacciones y en todo momento se muestra controlable.
Pero si queremos disfrutar de nuestro Sportback, las carreteras con buen asfalto castigarán menos nuestros riñones. Si además las curvas son de radio medio podremos jugar con su precisión en los giros y con las recuperaciones que nos ofrece su propulsor entre curva y curva.