Comportamiento y prestaciones.
MOTOR, CAMBIO Y CONSUMO
Más potencia sin perder suavidad
El aumento de potencia viene propiciado por un cambio en el propulsor, no se ha optado por el 1.4 con 16 válvulas que monta Citroën. Se trata de un cuatro cilindros en línea con 16 válvulas y 1.560 cc, con common-rail y un turbo de geometría fija. Desarrolla 90 CV a 4.000 rpm y un par máximo de 215 Nm a 1.750 rpm.
Este propulsor mueve con soltura los 1.160 Kg de peso en vacío del Fiesta, se nota más ágil que la versión de 70 CV. Muestra un empuje suave y continuo, con una banda de utilización amplia y aceptando el sobrerrégimen sin una pérdida total de potencia. Eso sí, el tacto es algo tosco y resulta bastante ruidoso.
Acelera de 0 a 100 en 11,9 segundos, consiguiendo una velocidad máxima de 180 Km/h. El consumo homologado en ciclo urbano es de 5,4 litros a los cien, en carretera 4,1 y en uso combinado 4,5 litros a los cien. En circunstancias reales de circulación el consumo medio puede estar entorno a los 6 litros cada 100 kms.
El cambio, de cinco velocidades, tiene un tacto preciso y con recorridos cortos. Los desarrollos elegidos no varían con respecto a las versiones normales.
Las recuperaciones son más que suficientes, admite de buen agrado la salida desde bajas vueltas y no nos sorprenderá con una brusca patada como ocurre con el 1.4 de Citroën. Su respuesta es más suave y continua, lo que facilita en mayor medida su conducción, sobre todo en trazados urbanos. Adelanta con rapidez y, si necesitamos subirle de vueltas un poco más allá del régimen de potencia máxima lo admite de buen agrado.