Quad&JetAunque aparentemente estas dos máquinas parecen muy similares, las diferencias entre ellas en marcha son más que notables. Por una parte, ambas comparten la calidad de componentes en la parte ciclo, con trapecios delanteros Kit Lobo 2 y basculante posterior más largo, ambos, todo de Roll Desing. Este conjunto amplía ligeramente la distancia entre ejes y el ancho de vías delantero y trasero (donde monta un eje de Team Industries).
El resultado es un quad infinitamente más estable, aunque también mucho más cansado en el manejo. Para los que posean este quad de serie, diremos que su intrínseca docilidad desaparece sin dejar rastro en cualquiera de estas dos preparaciones. Ambos resultan más bajos y duros en la suspensión, aunque la calidad de los amortiguadores Elka (con cuatro muelles en los delanteros y dos en el traserro), hacen que una vez te habitúas a su tacto nunca más desees utilizar equipos de inferior calidad.
La patada del motor es brutal en ambos casos. El límite de giro parece no llegar mientras intentas mantener el tren delantero pegado al suelo y ser consciente de la fuerza con que te catapulta hacia adelante. En el caso de Cabrero, el tacto del cambio es suave y tremendamente efectivo.
Antes de que seas consciente de ello, los cambios de marcha se suceden rápidamente, y realmente da la sensación de transmitir de potencia al suelo de forma más eficiente. En este mismo quad, la posición de conducción varía gracias a la altura adicional del manillar que proporciona el amortiguador de dirección GPR. Por una parte, ésta beneficia a los pilotos de gran estatura en los circuitos de cross, donde se pasa mucho tiempo apoyado sólo sobre las estriberas.
Sin embargo, en los tramos que recorres sentado, los menos, obliga al piloto a estirar los brazos, como si pilotases un ATV 4x4 en lugar de un rabioso deportivo. Respecto a los frenos, las pinzas de serie se han sustituido por equipos de doble pistón Nissin con latiguillos metálicos. En el quad de Cabrero se estrenaban pastillas y eso se notaba en su rendimiento, aunque las de Vega se encontraban en un óptimo estado de uso, lo que se traduce en una frenada impecable y poco esforzada.
Después de tantear estos dos quads a ritmo mucho más comedido que el habitual de sus pilotos, vuelves a recordar que estos pertenecen a una raza especial. Si tienes oportunidad de probar un quad de carreras, las diferencias respecto a tu máquina de serie serán brutales y deberás estar físicamente a la altura pero, si es éste tu caso, entrarás en una dimensión de la que jamás querrás volver.