PRUEBA/ Iván SoleraCOMPORTAMIENTO Y PRESTACIONES Familiar sin prisas
En ciudad se desenvuelve con soltura, con un manejo muy sencillo gracias a su gran visibilidad, la postura elevada, su escasa longitud y su suave propulsor. Con un maletero capaz y con una línea de carga muy baja, vuelve a mostrar su lado práctico. Los retrovisores exteriores son dobles, con un pequeño espejo panorámico en la parte baja que nos facilita las maniobras de aparcamiento, lástima que la parte superior refleje un ángulo algo escaso.
En carretera se muestra inestable, con una mala estabilidad lineal que nos obliga a ir corrigiendo la trayectoria constantemente, incluso en rectas. La dirección no es muy precisa, filtra en exceso lo que está pasando bajo las ruedas y si a eso le unimos los balanceos de carrocería el resultado es una dirección muy suelta en curvas. Apto para viajar, por supuesto, pero manteniendo cruceros relajados, porque además, se muestra sensible al viento lateral.
Buscando el límite en carreteras reviradas nos daremos cuenta que en realidad es mucho mayor el agarre del vehículo que el de los pasajeros a sus respectivos asientos. La sujeción lateral es mínima y los balanceos elevados, por lo que intentar abordar curvas medias y cerradas a un ritmo vivo se convierte en una constante lucha personal contra la fuerza centrífuga. Al límite se muestra subvirador, tardando poco en empezar a abrir la trayectoria, pero se controla muy fácilmente y la trasera no nos vuelve a descolocar una vez recuperada la línea inicial.
Práctico, capaz, con unas medidas contenidas y ahora, más atractivo. Si necesitas espacio interior, 'pasas' de los coches grandes y tu conducción es relajada, lo tienes fácil...el Multipla.
Diseño y habitáculo
Motor, cambio y consumo
Presentación general del Fiat Multipla