Saber cómo y cuando frenar es otra de las claves para garantizar la seguridad a bordo del vehículo. Una de las prácticas que se ofrecen durante el curso de conducción es aprender a frenar tanto en recta, como en curva, así como realizar una frenada de emergencia o la diferencia entre frenar con o sin ABS.
Publicado: 30/03/2005
En rectas: La forma correcta de utilizar el freno consiste en ejercer una presión lo suficientemente fuerte y de una sola vez, de manera que las ruedas se agarren al asfalto y tengan el giro suficiente para obedecer las órdenes de la dirección. Conviene acompañar la frenada con una reducción de marchas y no pisar el embrague hasta que no se haya detenido el coche para no calar el motor.
En curvas: Una frenada en curva puede provocar que el coche se desestabilice, por lo que es conveniente intentar no frenar en esta situación, a no ser que sea imprescindible. En este último caso, conviene poner las ruedas rectas, frenar, y una vez reducida la velocidad, volver a girar para tomar la curva.
En caso de emergencia: si tenemos que frenar bruscamente y el coche no tiene ABS, los monitores aconsejan pisar a fondo los pedales del freno y el embrague, continuar en línea recta hacia el obstáculo y unos metros antes de llegar, reducir ligeramente la presión de estos pedales para que las ruedas sigan girando sin bloquearse y entonces girar el volante y evitar la colisión. Cuando el vehículo tiene ABS es aconsejable pisar a fondo freno y embrague y, sin soltarlos en ningún momento, girar el volante en el instante preciso con un rápido movimiento. Y otra recomendación: dirigir siempre la vista hacia el lugar al que queremos llevar el vehículo, nunca hacia el obstáculo que queremos evitar.