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PRUEBA/ Iván SoleraMOTOR Y PRESTACIONES
La otra inyección directa Con un diseño exterior agresivo, un interior deportivo y un motor de gasolina de 150 CV esperamos encontrar un verdadero pura sangre bajo el capó. Nada más alejado de la realidad, el 2.0 FSI que equipa este modelo es un motor dulce y poco agresivo, curiosamente su homólogo en diesel es mucho más agresivo. Su conducción resulta fácil, sin tirones ni sobresaltos, con muchos bajos para callejear ahorrando cambios. Desarrolla 150 CV de potencia a 6.000 rpm, con un par máximo de 200 Nm a 3.500 rpm. La caja de cambios elegida es de seis velocidades, con un manejo rápido y 'notando' las velocidades, pero éstas están muy cerca unas de otras y es posible errar en el cambio. Con algo más de 1.400 Kg de peso en vacío este Seat acelera de 0 a 100 en 9,7 segundos y alcanza una velocidad máxima de 206 Km/h. El consumo medio anunciado para este inyección directa es de 8.2 litros a los cien, 11.3 en ciclo urbano y 6.5 en carretera. En circunstancias reales comprobamos que a 120 Km/h mantenidos el ordenador de a bordo marca una media de 9 litros a los cien y en uso mixto ronda los 12 litros. Parte de la culpa de estos consumos la tiene la lenta respuesta al acelerador del motor, como tarda en recuperar se pisa más el acelerador y aumentan los consumos. Llega la tercera generación Exterior e interior Comportamiento |
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| Fácil de llevar, sin tirones ni sobresaltos. |
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| Motor de gasolina de inyección directa. |
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| El cambio de seis velocidades es rápido |
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