Muchos conductores beben y confían en remedios caseros para dar negativo en los controles de alcoholemia. Desengáñate, no sirven para mucho. El mejor consejo es que no mezcles alcohol con conducción. ¡Todos juntos por Navidad!
En España está prohibido conducir con tasas superiores a 0,5 gramos/litro de alcohol en la sangre. Pero cuidado, porque si tienes menos de dos años de carnet, llevas autobuses, autocares o vehículos de transportes, bien normales o especiales, ésta se rebaja a 0,3 gramos/litro.
El hígado elimina el alcohol ingerido en una proporción de entre el 90 y el 98%. El ritmo de destrucción del alcohol es 6-7 gr/hora, en un ritmo constante e independiente del grado de alcoholemia.
Conducir bajo los efectos del alcohol o cualquier sustancia estupefaciente se considera una infracción muy grave. La multa oscila desde 302 euros (50.249 ptas) a 602 euros (100.164 ptas) con posibilidad de suspensión del permiso o licencia hasta tres meses.
Si das positivo puedes requerir una prueba de sangre u orina en un centro al que serás trasladado. Si el resultado es positivo deberás pagar tú mismo el análisis, y si es negativo corre a cargo de la administración.
Negarse a hacer la prueba de la alcoholemia se considera una infracción muy grave.
Si tienes un accidente y das positivo la compañía aseguradora de tu coche se 'lavará las manos'. Además puede haber repercusiones legales y a la multa se pueden sumar la retirada del permiso de conducir y hasta el ingreso en prisión.
Una lata de cerveza tiene casi la misma cantidad de alcohol que un 'cubata'. La razón está en que contiene una mayor cantidad de líquido.
Las cervezas 'sin alcohol' sí que lo llevan. Lo que pasa es que no hay obligación de expresar el contenido alcohólico si éste es inferior al 1,2%.
Las bebidas gaseosas aceleran la absorción del alcohol por el organismo.
La asimilación es más rápida conforme más grados tiene la bebida.
Tomar el aire, sudar o darse una ducha fría antes de coger el coche no reduce la borrachera.
Casi la mitad de los accidentes mortales de tráfico están provocados por el alcohol.
Sólo un 17% de las personas que beben afirman no coger nunca el coche para volver a sus casas.
El alcohol te impide apreciar correctamente el color rojo, lo que crea un peligro añadido en cruces con semáforos.
Cuando se frena bebido se recorre de media unos diez metros más que cuando se hace sereno.
Antes se empleaba el alcoholímetro y ahora se utiliza el etilómetro. El primero calcula el alcohol en sangre, mientras que el segundo lo hace en aire expirado.