Si cada vez que vas a viajar con los niños acabas de los nervios –que si cuánto falta, que si me mareo, que ahora lloro porque he perdido mi osito-, prueba a seguir nuestras recomendaciones y verás cómo viajan más tranquilos y, al mismo tiempo, más seguros.
Hazte con una silla homologada y adecuada a su peso y edad, ánclala según las normas del fabricante y vigila que el pequeño esté bien atado con los cinturones. Y por nada del mundo accedas a soltarlo, porque en caso de accidente nada le podría proteger.
En caso de que lleves un bebé es recomendable que lo pongas en el asiento del acompañante y en sentido inverso a la marcha para que al verte se tranquilice. ¡Pero recuerda desconectar antes el airbag!
Acuérdate de hacer una parada cada 100 ó 150 kilómetros para que estiren las piernas, se distraigan un poco y vayan al servicio.
Cuando veas que se aburren, prueba a plantearles adivinanzas y juegos de observación, o bien entretenles con canciones.
En caso de que estas medidas no os permitan viajar tranquilos ni a ti ni a los pequeños, prueba a salir de noche para que se pasen todo el viaje dormidos.