ALCOHOL Y CONDUCCIÓN: ¿CÓMO AFECTA EL ALCOHOL AL VOLANTE?
Una apreciación errónea de las distancias, de la velocidad y del riesgo, y una conducción más agresiva son reacciones del conductor después de haber ingerido alcohol.
Los efectos provocados por el alcohol en la conducción se pueden agrupar en tres tipos:
Efectos sobre la función psicomotora y las capacidades del conductor. El alcohol aumenta el tiempo de reacción, es decir, se incrementa el tiempo que tarda la persona después de percibir plenamente las sensaciones y/o recibir información, en decidir qué debe hacer y cuándo debe actuar. También deteriora la coordinación bimanual y la resistencia a la monotonía, y se altera la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia y la situación relativa del vehículo, así como la capacidad para seguir una trayectoria o hacer frente a una situación inesperada.
Efectos sobre la visión. La acomodación y la capacidad para seguir objetos con la vista se deteriora, incluso con niveles bajos de alcohol en sangre. Además, se reduce el campo visual, se altera la visión periférica y se retrasa la recuperación de la vista después de un deslumbramiento.
Efectos sobre el comportamiento y la conducta. El alcohol produce un efecto de sobrevaloración de la persona que da lugar a una mayor seguridad en sí mismo. Puede alterar la conducta-comportamiento, y bajo sus efectos no son infrecuentes las reacciones de euforia, agresividad, conductas temerarias...
Además, si una persona consume alcohol durante mucho tiempo puede sufrir problemas de tipo físico como trastornos gástricos, problemas hepáticos (hepatitis, cirrosis, cáncer...), hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, neurológicos, musculares, etc.