28/03/2008

POLARIS SPORTSMAN TOURING 500: FIRST CLASS

El Touring 500 se incorpora a la familia Sportsman y, aunque a simple vista no es más que un ATV biplaza, cuando lo pruebas te das cuenta de que el control de descenso, el sistema de conexión 4x4 automático y una larga lista de mejoras son fundamentales.

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PRUEBA/ Texto: Alí Taraj. Fotos: Fernando Herranz. Agradecimientos: Rebeca Márquez

El primer ATV Polaris diseñado específicamente como biplaza se ha hecho esperar, pero por fin ha llegado a nuestras manos. El Touring 500 mantiene la estética del Sportsman de siempre, con algunas variaciones en sus medidas.

El largo pasa de 2.108 mm a 2.184 mm y la distancia entre ejes aumenta de 1.283 mm a 1.448 mm, pero no hay variaciones ni en altura ni en anchura, esta última mantenida en 1.220 mm. El incremento en el peso es significativo, subiendo de 316 kilos a 360.

El alargamiento del chasis se ha solventado estirando la parte delantera, con lo que el conjunto del motor y el variador queda más retrasado que en los demás Sportsman, acumulando más peso sobre el tren trasero.

Esto, que en una situación de uso normal, es decir sólo con el piloto, apenas se traduce en sensaciones, hace que el quad se sienta algo pesado del tren trasero cuando circulamos con el pasajero, momento en el que se nota que todo el peso se encuentra desplazado en el eje trasero lo que desequilibra el conjunto.

El motor
El corazón de este nuevo modelo es el legendario y fiable motor de 499 cc de inyección electrónica, un monocilindrico refrigerado por agua que viene con cárter seco ¿que evita que el motor resulte dañado en los desniveles¿, acompañado de un gran depósito de 23 litros con nuevas tuberías de gasolina que augura una buena autonomía y un rediseñado sistema de inyección cuyos cables vienen ahora recubiertos de teflón con la pretensión de evitar roces y roturas.

Para los frenos se recurre al mismo sistema de discos de siempre, con una única maneta frenos con repartidor de frenada (60%-40%) y un pedal que bloquea los dos discos traseros.

En las suspensiones delantera y trasera se mantiene el esquema habitual de los Sportsman, con McPherson delante e independiente trasera (IRS), con pequeñas mejoras en el trapecio inferior. Los plásticos han sido mejorados, y ahora vienen con nuevas pinturas barnizadas que soportan mucho mejor los arañazos.

El asiento del conductor ha sido rediseñado para reducir la fatiga, y el del pasajero es de generosas dimensiones y muy cómodo, presidido con un gran respaldo que hará las delicias de cualquier usuario que se atreva a acompañar al piloto del Touring. Las estriberas han sido rediseñadas y poseen un escalón ideado para el pasajero muy del estilo a lo ya visto en la gama Max de Can-Am, a las cuales se les ha instalado unas gomas aislantes que agarran mejor.

El gran talón de Aquiles del Sportsman ha estado siempre en las bajadas, en las que el freno motor ha dado más de un dolor de cabeza, pero con este modelo se ha solucionado el problema con la instalación del control de descenso 4x4 ADC, que en conjunción con el sistema de freno motor EBS permite afrontar las cuestas abajo sin que el tren trasero te quiera adelantar.

Otra gran novedad ¿y es el único ATV que lo tiene¿ es el sistema Versa-Track, que activa todas las ruedas cuando necesitas más tracción delantera y vuelve a la tracción trasera cuando deja de ser necesaria. No es tan efectivo como cuando le conectas el 4x4, ya que sólo aplica una mínima tracción a las ruedas delanteras para salir del paso, pero, a cambio, no es necesario parar el vehículo.

Este sistema es igual al utilizado anteriormente en el Sportsman X2 y consiste en un diferencial trasero que permite minimizar la huella del neumático sobre terrenos sensibles, sin olvidarnos de su orientación laboral.

Es recomendable su uso en asfalto, ya que el comportamiento de este ATV es parecido al de un turismo, y este sistema permite coger las curvas más fácilmente. Cuando necesitas una conducción más viva, con derrapadas en las salidas de las curvas y cruzadas en los cambios de rasante, su comportamiento se vuelve como el de cualquier ATV del mercado con sólo conectar el botón del 4X4 en el manillar derecho.

Pero si hay algo que nos gusta y mucho de este ATV es sin duda el motor. Para muchos entendidos en la materia es, sin duda, el más equilibrado de todos los ATV de Polaris, y si le añades inyección electrónica y una nueva calibración del embrague, el resultado es asombroso, y no necesita mucho terreno para llegar a los 95 km/h.

La entrega de potencia es equilibrada, con una buena respuesta en bajos, siendo tal la aceleración y la salida de curva que te hacen dudar de que sea un 499 cc, parece un modelo de mayor cilindrada. En cuanto al consumo, la inyección hace que gaste 3 litros menos de combustible por cada 100 km respecto a la versión de carburación.

En nuestra prueba por pistas y trialeras nos salió una media de 10.5 l/100 km, y con pasajero consumía escasamente un litro más. Cómo añadido, el Touring dispone de dos útiles guanteras, una de ellas estanca.

Pista
Los primeros kilómetros sobre el Touring tienes la impresión de conducir un autobús, pero en cuanto le coges el punto llega a ser más divertido que un modelo normal. La amortiguación, como es obvio, está preparada para soportar el gran peso del ATV cargando a dos pasajeros, que obliga a entrar muy fino en las curvas rápidas, ya que tiende a levantarse del costado.

Con pasajero el comportamiento resulta más estable, y se puede rodar muchos kilómetros sin fatigarse ninguno de los dos. Una cosa buena para el sufridor del asiento trasero es que su posición se encuentra ligeramente más elevada que la del piloto lo cual permite disfrutar de una visión perfecta durante las excursiones.

En el apartado del trial saca un sobresaliente. Es cierto que, en zonas muy cerradas, el chasis largo implica realizar más maniobras; pero, gracias a la firme amortiguación y al chasis largo, difícilmente puede seguirle ningún ATV de chasis corto en aquellas subidas en las que el tren delantero tiende a despegarse del suelo. Y el descenso, con la ayuda del EBS y el control de descenso 4x4 ADC, por fin es controlado y sin temores.

La posición de la palanca de cambio ha sido modificada, y el cambio de marchas goza de una mayor suavidad. El comportamiento del bloqueo de diferencial es también ejemplar. Se conecta automáticamente en el momento preciso para dar tracción a la rueda que esté patinando o bloqueada, sin tener que accionar un botón.

Nos quitamos el sombrero ante Polaris, que ha demostrado ser el primero en ver sus propios defectos, solventándolos en los modelos nuevos. Ofrece, además, una amplia gama de accesorios que incluye desde maletas, defensas y cubremanos hasta asientos calefactables. En fin, una joya, pero, eso sí, hay que pagarlo.

La opinión del pasajero
La experiencia ha sido muy buena, ya que el quad es muy cómodo y la posición de las piernas y los brazos te hace ir muy relajada. Al principio, la posición resulta algo extraña, ya que en relación con otros quads vas muy alta y parece que te da un poquito de inseguridad no estar abrazada al piloto.

De todas formas, quedar un poco por encima del piloto tiene una parte buena, ya que no te entorpece la visión de los caminos y el paisaje. Además, en las frenadas no nos damos con los cascos, como ocurre en un quad corriente.

El asiento, al ser más ancho, resulta más cómodo y ergonómico, absorbiendo los golpes en todo momento. En las rutas largas es el quad perfecto para ir de paquete.

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